"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)

15/3/12

"A mi madre", con motivo del próximo cumpleaños de Mamá

Con motivo del próximo cumpleaños de mamá me gustaría que cada uno de nosotros expresase sus sentimientos hacia ella; que nos contemos las anécdotas personales que nos hayan ocurrido con ella, que le expresemos el amor que sentimos por ella ya sea de la cercanía o desde la distancia. He querido publicar en este blog, con el único fin de que no se pierda por los vericuetos de las redes, un soneto que el año pasado le escribí con tal motivo y en el que trato de resumir -¡qué atrevimiento el mío!- toda una vida en catorce versos.
Dice así:



A mi madre

Cuando mis recuerdos hacia ti vuelan
veo de mi infancia la película
iniciada en tu vientre; partícula
de amor, madre, que tus sueños desvelan.

Raudos los fotogramas te revelan
y observo tus cuidados maternales,
tu amor, tu fe, tus manos, que, a raudales,
guisan y cosen, limpian y me llevan.

Veo tus alegrías y pesares
tus agobios, lágrimas y sonrisas,
tus rezos, tu paciencia y tus afanes.

Siento tus besos, abrazos a mares
que me dabas entre eternas prisas.
Hoy te llegan los míos, Madre de madres.

Besos

Tu hijo Manolo



Yo, al ser el segundo de los diez hijos, y luego casi el primero presencial, porque Pepe se fue con 9 años al seminario, he vivido más de mamá, he vivido más con mamá. Con ella he pasado grandes ratos de felicidad y he vivido las buenas noticias -pocas- que a casa iban llegando. He observado su sencillez en el trato con las demás personas y no recuerdo que jamás haya criticado a nadie, ni de su familia ni la de papá, aunque para estos últimos, merecidamente, le hubiera sido más fácil. Cuando en mis soledades pienso en ella lo primero que me viene a la mente es: ¡lo que mi madre ha aguantado!. En todos los aspectos, absolutamente en todos. La vida familiar, desde el punto de vista económico, ha sido una constante pesadilla en Alhama, no digamos en Siguenza o en Alagón donde estuvimos a punto de vivir de la caridad popular. Entonces eramos niños y los niños no entienden de los problemas de los mayores. El traslado a Madrid y los pequeños sueldos de Jesús y mio, que iban a las arcas "in integrum" y las dietas de Torrejón, hicieron que pudiéramos levantar algo la cabeza y encaminarnos a la casi normalidad económica. Desde el punto de vista afectivo, la vida familiar, desde Alhama, ha venido sufriendo constantes altibajos de mayor y menor trascendencia, con momentos de ternura... y de los otros, que de todo ha habido en la viña del Señor. Desde el punto de vista intelectual el acierto ha sido pleno gracias a todos, pero especialmente a cada uno de nosotros que, al fin y al cabo hemos puesto el esfuerzo, el sacrificio, el interés,  la renuncia a muchas cosas. Por eso, cuando alguien me dijo, despectivamente, "que los García Paredes eramos muy listos" mi respuesta fue contundente: "Ahí están nuestras carreras. ¿Y la tuya?.
(Permitidme un paréntesis: Creo que, a la hora de narrar los recuerdos, no debemos quedarnos en la ñoñeria de "familia modélica, que rezaba el rosario a diario, iba a misa todos juntos, los domingos y manteníamos un comportamiento cuasi-militar". Es, creo,  necesario relatar todos los avatares, nos gusten o no, por una sencillisima razón: Ahora que somos mayores ¿qué nos ha hecho más fuertes, más generosos, más humanos, más sociables, mejores padres y abuelos? ¿solo las cosas bonitas que vivimos o, también,  la árdua y dura vida que hemos superado con nuestra hombría de bien?. La vida, nuestra vida, la vida de cada uno de nosotros, es una miscelánea de experiencias de todo orden, de vivencias padecidas, de nostalgias, de amores idos y venidos. Nuestra vida familiar ha asido de una determinada manera y la hemos vivido desde distintas edades personales. Ello nos impide, en honor a la franqueza y a la honestidad intelectual con uno mismo, que la asumamos con toda su realidad, sin tener que avergonzarnos de nada ni de nadie, pues lo que hoy somos se lo debemos a todo un pasado que ha hecho de cada uno una persona de carisma distinto al de nuestros padres, muy distinto. Me atrevería a decir que totalmente opuesto al de papá, por ejemplo. Así es como se aprende del pasado. Decía hace pocos días en Facebook que "quien olvida su pasado, no sabed nada de su vida". Fin del paréntesis.)
Mamá ha sido la gran beneficiada del amor que le hemos dado todos, desde papá a Lourdes, pero también ha sido la gran mártir. la que ha tenido que sufrir, sin rechistar, los desamores que todos le hayamos podido causar, los malos genios, los gritos y algún que otro desprecio.
Esta es nuestra madre.Una madre de las que ya no hay. Una especie en extinción.
Cuando voy a Madrid y la beso me parece estar, momentáneamente, por encima de todo lo sagrado. Y veo sus níveas manos gastadas de tanto lavar, tanto fregar, tantos culos que limpiar, tantos pucheros que guisar... Gastadas de tanto amor como nos ha dado. Y sus ojillos. que, aunque, apagándose poco a poco, fueron vivarachos y lagrimaban cuando el amor y la emoción inundaban su alma y brotaban para ver al recién llegado; cuando nos paria a sus hijos, cuando nos tetaba, cuando de un pantalón viejos sacaba dos nuevos...
Y siempre, sin rechistar.
Mamá todo lo ha vivido en y desde el silencio. Es un ejemplo viviente de FE. Es un "evangelio viviente". Su sumisión a papá fue total, de total entrega y fidelidad, alguna vez no correspondida. Las raíces de su fe nacidas en la Acción  Católica de Jaén, y junto a su tío Manuel, no las olvidó jamás y fueron y son su guía en este peregrinar por el camino que Dios le ha encomendado.
Recuerdo la alegría que se reflejaban en los rostros de los papás cuando, por ejemplo, en Alhama, los domingos, se levantaban muy temprano para hacernos unas "torticas" que afanosamente mojábamos en el chocolate o en el café con leche. Y nosotros, desde la cama, haciendo como si estuviéramos dormidos los tres en ella, escuchábamos el crujir de su fritura. Ya, con la mesa puesta, nos llamaban y, raudos, acudíamos a la mesa donde estaban ya preparadas, recién calentitas, una montaña de "torticas" con velo de azúcar que desaparecían porque huían, al vernos, despavoridas.
¡Cuántas cosas más se pueden decir de mamá! Muchas, muchas más. Pero la palabra se agota para describir un espíritu tan grande y que excede al verbo. ¡Nuestra madre!
Todas estas cosas, mamá, te las he dicho muchas veces, cada vez que voy a Madrid y te doy mil besos, mil veces te las repito y aunque tus años no te hacen comprender mis palabras. sí nos las transmitimos de corazón a corazón a través de nuestras manos aprestadas.
Un día, cuando Dios quiera, e irás. Un día, cuando Dios quiera, yo también me iré y volveré a estar contigo, y esta vez, para siempre.
Mamá, te quiero.

2 comentarios:

  1. Manolo, hermano, ¡qué bien describes nuestras vivencias de infancia! Suscribo todo lo que dices de nuestra madre. Ella nos ha sido concedida como un "regalo" muy especial y con una "misión" tan duradera y tan bella... Una vez, acompañaba yo a los papás en Valencia. Hicimos una visita a la virgen de los Desamparados. Papá quedó un poco rezagado en el templo. Yo salí a la plaza con la Mamá. Se nos acercó una señora: no nos pidió nada. Sólo se dirigió a la mamá y le dijo: "Señor, usted tiene algo especial". Ella se quedó admirada y yo me preguntaba: ¿qué habrá visto en ella? Ahora Esperanza y Lourdes son las testigos de su vida las 24 horas del día. Qué bien ha expresado Esperanza su experiencia de la Mamá en el artículo que cierra el último número monográfico de "Vida Religiosa". Quiera Dios que sigamos disfrutando de su presencia y que cada vez que la abrasemos se nos comunique "eso especial" que transmite. Muchísimas gracias, hermano, nuestro gran portavoz familiar, testigo muy creíble y mas que nunca nuestro "Secretario".

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  2. Si os digo que me saltan las lágrimas leyendo a Manolo, no se si os lo creereis pero es verdad. Qué lloricas somos los García Paredes!. Manolo es siempre, sincero, duro, bruto, no se corta y por eso yo creo ha pagado mucho, en ocasiones hasta nuestros desprecios. !No discutas con papá', le deciamos de pequeñitos, asustados, para que no hubiera bronca, violencia, y él tenia la razón. !Qué injustos¡ Igual que con Charo, que también rompió cadenas bien a su pesar y abrió caminos (¿cómo que freguemos solo las mujeres ?, ¿como que seamos solo nosotras las que tengamos que hacer la cama?....)Ufff, cuantos recuerdos.. Pero esto solo quiere ser un comentario breve. De Mamá, como dice Manolo hablaremos algo más relajados, esta bien eso de decir cómo vivimos o recordamos vivir cada uno con ella. Igual que con Papá. Al final, en la vida tienes que saber perdonar, para que tus hijos tambien sepan perdonarte a ti. Porque "no hay padres ni madres perfectos", como decía el titulo de un libro que compramos Paloma y yo cuando nació Mónica. Y nosotros no somos mejores ni más perfectos que nuestros padres. Seguro que nunca se alcanza la perfeción,nadie nos lo enseña y trasmitimos lo negativo y lo positivo que hemos vivido sin darnos cuenta, por eso hay que saber perdonar.

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