"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)

20/6/12

Los Recuerdos de Manolo, una terapia nada peligrosa.




Manuel García Paredes

Por Manuel García Paredes


Como habéis podido observar con todo lo que hasta ahora he confesado en este blog, en Sigüenza, a excepción de Pepe, Antonio y yo, (y Jesús, un poco), todos los demás -Charo, Mariluz y Juan Carlos- erais demasiado pequeños como para que comprendierais la realidad que a todos nos circundaba. Incluso es posible que a los mayores nos desbordara también un poco y hubiéramos podido caer en alguna inocente exageración pues, cuando uno es pequeño, todo lo que le rodea adquiere mayor dimensión, es más grande.

Conociendo, como creo conocer, a alguno de mis hermanos, quizás alguno piense que he exagerado y que solo relato los "malos recuerdos", olvidando los buenos, que tuvo que haberlos también, o, posiblemente, que mejor habría sido "callar", "enterrar" todas estas cosas y continuar como estamos, pues no hay necesidad de sacar a relucir un "pasado", un tanto escabroso, y que, precisamente por ser "pasado", hay que comprender que agua pasada no mueve molino.

Papá con Charo, Jesús y Manolo en una plaza de toros.
Sin embargo, y respetando todas las opiniones, (aunque sé que son mayoría las de  quienes piensan todo lo contrario), creo que esta terapia nos viene bien, sobre todo a los más jóvenes de los hermanos que, de esta manera conocerán mejor sus antecedentes familiares y encontrarán respuesta a hechos concretos y con los que se toparon y cuya anterior causa desconocen. En definitiva, la vida de la familia ha sido como un largo viaje en cuyo autobús nos fuimos montando, uno a uno, conforme veníamos al mundo.

Pretendo, pues, relatar el viaje según yo lo he visto, con todas sus incidencias, nos gusten más o nos gusten menos. Y siempre partiendo de la libertad que todos tenemos de leer o no estos recuerdos. Incluso discrepar, que nadie estamos en posesión de la verdad absoluta y hasta es posible que la niñez haya vivido más de la fantasía que de la realidad.


En el próximo capítulo (VII) os contaré algunos recuerdos que había olvidado en el anterior, como el "affaire" del tito Antonio, hermano de papa; mi operación de anginas; mi preparación músico-vocal para "opositar" a la plaza de infante de la catedral; la cicatriz frontal de Charolas tabletas de chocolate; mis vacaciones en Gárgoles de Arriba y la pesca de los cangrejos.

Hasta pronto.

3 comentarios:

  1. Manolo,todas las historias que estás contado hasta hora son clarificadoras de momentos duros y especiales de la época que viviste, y luego saldrán las que vivimos los demás,seguro que cada uno tiene una óptica distinta de los hechos porque cada uno tenemos nuestra personalidad y en cada uno han recaído responsabilidades distintas.
    Yo estoy de acuerdo que no hay que escandalizarse por contarlo.Hay quienes piensan que para qué remover, no creo que se trate de eso, se trata más bien de que tú, nuestro hermano, estas contando cosas que necesitas contarlas ,que no son agradables pero que son muy respetables.Por supuesto que se han tenido momentos buenos, si no vaya vida....pero se trata de sacar aquello que nos ha hecho daño y en algunos casos no hemos sido los demás conscientes de ello. Como escribí el otro día : "No hay que escandalizarse. al menos podremos comprendernos mejor y dejar los sanbenitos que se nos han adjudicado".
    Besos
    Charo

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  2. Gracias, Charo, por tu comentario y el e-mail del otro dia que denota un gran cariño hacia mí y comprensión. Nuestra vida familiar ha sido como un prisma de "nueve" lados. Yo estoy contando cómo es "mi lado". Si todos contamos cómo ve, o es, su lado, tendremos un prisma -vida familiar- completo. Todo ello desde la sinceridad, la fraternidad, la ecuanimidad. Nos servirá para estarvlos hermanos muchísimo más unidos pues nos comprenderemos mejor unos a otros y dejaremos de pasar el tiempo mirándonos el ombligo... Te quiero. GRACIAS

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  3. Esperamos con impaciencia los nuevos relatos. Es un viaje al pasado que remueve las raices que sustentan nuestra personalidad y ayuda a fortalecer lo que somos y pensamos y, como no, el motivo de nuestras convicciones y creencias. Un abrazo Manolo.

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