"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)

23/5/17

Carta de Esperanza desde el noviciado de Zaragoza (1981)










A VECES LLEGAN CARTAS...


En octubre de 1981 recibimos carta de Esperanza desde Zaragoza contándonos su nueva vida en el noviciado. Paloma y yo acabábamos de volver de nuestro viaje de novios de Portugal, pues nos habíamos casado el día 8 de septiembre. La carta de Esperanza sirve como un pequeño diario de la vida en comunidad con otras diez compañeras, al mismo tiempo que nos cuenta cómo es su nueva formación: "El día siempre lo tenemos ocupado y se nos pasa volando".








Paloma y Juan Carlos en la ciudad de Lagos (Portugal) en viaje de novios (1981)

22/5/17

Destinatario ilustre


Sobre fechado el 5 de septiembre de 1974 recibido en el Juzgado Comarcal de Torrejón, supouestamente a nombre de papá, Manuel García del Castillo .

   Como continuación a la anterior entrada en la que nos sorprendíamos de que hubo un tiempo en que se escribían cartas, hoy sacamos a la luz una anécdota muy curiosa con el tema de las señas del destinatario en los sobres postales. Siempre se ha dicho que la eficiencia del servicio de Correos español no ha tenido parangón con ninguno otro del mundo. Seguro que en la larga historia del Cuerpo habrá anécdotas curiosas de nombres extraños de destinatarios a cuyo pesar la carta ha llegado a su destino. Yo mismo, cuando me carteaba con Paloma le escribía erróneamente el nombre de Paloma San Miguel (como las cervezas), cuando debía ser Paloma de Miguel y aún así siempre le llegaron mis misivas.

Detalle del destinatario ilustre del sobre recibido por papá.
   En nuestra familia hubo una anécdota muy curiosa que tuvo por protagonista a Papá. Fue en el año 1974, cuando trabajaba de Secretario del Juzgado Comarcal de Torrejón de Ardóz.  Un día de septiembre de ese año recibió una carta certificada dirigida a él pero con el primer apellido erróneo, Cánovas en lugar de García: MANUEL CÁNOVAS DEL CASTILLO. Alguien le había transmutado en hermano del famoso político e historiador español de mediados del siglo XIX, presidente del Gobierno y fundador del partido Conservador, D. Antonio Cánovas del Castillo. A Papá, que por otro lado era un gran admirador de este personaje, le hizo gracia la misiva y guardó como recuerdo este sobre para la historia familiar.


19/5/17

Aquellas cartas familiares y de amistad.


Que lo sepan nuestros nietos, bueno quién los tenga: hubo un tiempo en que escribíamos cartas. A mano, caligrafiadas, o a máquina de escribir, con la Olivetti que compró Papá. Es curioso que, normalmente, cuando escribíamos a mano, lo hacíamos todo de seguido y apenas, había tachones en la carta. Cuando lo hacíamos con la máquina de escribir los errores los corregíamos machacando la letra errónea, sobreescribiendo la correcta, o tachando la palabra errónea con equis. Ya más adelante, utilizábamos unos papelillos de polvos que blanqueaban la palabra errónea y sobre el blanquillo volvíamos a escribir. Cartas, postales, felicitaciones de navidad, pésames... en fin escritos que ya han pasado a formar parte de otra época pues han desaparecido casi por completo de nuestra vida cotidiana.

Entre mis papeles de recuerdos tengo algunas cartas que conservo con mucho cariño de las hermanas y hermanos, de papa y mamá, de los tíos y también de viejos amigos de infancia.


Felicitación navideña de la tita Nati, desde el Puerto de Santa Maria, por el nuevo año 1985.

Aunque en próximas entradas sacaré más documentos a la luz, hoy destaco dos: una felicitación navideña de 1984 de la tita Nati, cuando estaba en el Puerto de Santa María, y una añorante carta de mi amigo José Ramón Gimenez Valero, que junto a su hermano Javier y sus padres eran vecinos nuestros de Alagón y que, años después, se fueron a vivir a Zaragoza, en la calle Tarragona. José Ramón me escribió esta carta en 1969, cuando ya estábamos en Madrid. José Ramón y Javier se dedicaron, como su madre, a la Enseñanza y por lo que sé, el primero ya está jubilado.


Recién llegados a Madrid, en 1969, recibí carta de mi amigo José Ramón cuando aún vivíamos en Villaverde.

José Ramón y su familia se fueron a vivir a Zaragoza.


Carta desde Zaragoza de mi amigo José Ramón Giménez Valero escrita el 11 de marzo de 1969.

Reverso de la carta.



15/5/17

Pepe, última lectio: "El encanto de una vida en alianza siempre nueva" (1ª parte)



José Cristo Rey García Paredes, cmf
“Ultima lectio”
Catedrático Emérito del ITVR
Madrid, 10 mayo 2017

Se atribuye a Salvador Pániker, filósofo fallecido a los 90 años en Barcelona hace poco más de un mes, esta frase: “la juventud de un ser no se mide por los años que tiene, sino por la curiosidad que almacena”. 

1. La curiosidad.

Os quiero confesar que si me dediqué a la Teología fue por curiosidad. Me lo pedía el hemisferio derecho de mi cerebro: la curiosidad por encontrar respuestas nuevas a preguntas últimas. Mi curiosidad me ha llevado y sigue llevando:

  • a descubrir emocionadamente la Biblia como una gran sinfonía -cuyo compositor es el Espíritu- en la cual ningún libro o versículo se entiende aisladamente, sino en el conjunto 
  • a construirme una biblioteca interior, en la que pudiera escuchar las voces, los pensamientos, los sentimientos, de grandes pensadores de la humanidad, de la Iglesia, y una sala de conciertos interior donde pudieran ser evocadas las mejores melodías, y una pinacoteca particular, donde guardar la memoria de los más bellos e inspirados cuadros de pintores artistas de todos los tiempos…;
  • a releer la historia de la humanidad, como teología y pneumatología política, dejándome guiar por intérpretes de ella: los profetas, los filósofos vitalistas, teólogos de la esperanza, de la política, de la liberación;
  • a estar atento al camino religioso de la humanidad: no solo de nuestra Iglesia católica, también las iglesias de otras denominaciones, las religiones y también la búsqueda paradójica del agnosticismo y ateísmo;
  • a entrar en el sufrimiento acumulado, apocalíptico de nuestros pueblos, nuestros hermanos y hermanas de todas las razas, a descubrir nuevos rostros, culturas, lenguas…
  • a desear ya desde niño ser un misionero que predica el Evangelio en todo el mundo.

2. La teología.

Sí, la teología –tal como la comprendo- es como surfear en un mar inquieto, en un espacio líquido donde la reflexión teológica se convierte en una tabla que me desplaza de un lugar a otro, encontrado equilibrio y energía y estabilidad. La teología es mi pasión en las horas del silencio, en los momentos de la comunicación verbal y escrita; y, ahora, la transmisión virtual hacia los espacios más desconocidos. La teología es mi guerra y paz.

Agradezco al Instituto Teológico de Vida Religiosa, a mi Congregación de Misioneros Claretianos y en particular al P. Carlos Martínez Oliveras con todo el profesorado, la organización de este acto, que al P. Bonifacio y a mí, nos evoca nuestro servicio a la cátedra de teología de la vida religiosa –que la Iglesia nos confió-, y desde ella, a las variadas actividades que no pocos institutos religiosos y comunidades cristianas, nos han confiado.

Divido mi “lectio” en dos partes:
  1. Reflexionar sobre “la vida” consagrada es fascinante.
  2. Es la hora de la profecía, la visión, el sueño y el prodigio.

¡ Reflexionar sobre “la vida” consagrada es fascinante !

¡Con qué interés buscan los científicos algún indicio de vida en los planetas más cercanos! ¡Cómo valoramos nuestro planeta azul, al contemplarlo como una gran biocenosis, con millones de especies vivientes y la sorprendente comunidad humana con su admirable biodiversidad! Mi interés como profesor de teología de la vida consagrada ha sido ayudar a recuperar la “extrañeza” y descubrir el “encanto” de esta forma humana de vida.

Recuperar la extrañeza.


Mi interés como profesor ha sido, en primer lugar, recuperar la extrañeza: nuestra forma de vida es –dentro de la humanidad y aun de la Iglesia- extraña, alternativa. Somos minoría: un 0.12 % con relación a toda la Iglesia, y no digamos ya con relación a la humanidad. En nuestro grupo prevalece la mayoría femenina y laical; solo unos pocos somos ministros ordenados. Desde el punto de vista histórico, mi congregación es solo una rama de un árbol frondoso que tiene ya muchos siglos de existencia y muchas expresiones como el monacato, los mendicantes, los institutos apostólicos, las sociedades de vida apostólica, los institutos seculares, las nuevas formas. Somos un grupo extraño porque no nos casamos –son célibes-, no nos autogobernamos –somos obedientes-, no somos propietarios ni acumulamos –somos pobres-, en principio, no buscamos puestos de honor –optamos por los últimos y marginados-, no vivimos solos –formamos comunidades-; nuestra vida se despliega “ante Dios” y tiene una fuerte impronta litúrgica desde el amanecer hasta el anochecer, durante todo el año. En estos últimos tiempos, nuestros Capítulos Generales y Asambleas nos han orientado hacia nuevos objetivos: dimensión social, política y económica de la evangelización, diálogo inter-religioso, inter-cultural, la cuestión ecológica, el compartir carisma y misión con el laicado, la inter-congregacionalidad. Nos preocupa la sobrevivencia; pero sabemos que todo depende del Dios que llama: descubrimos que si en algún lugar envejecemos o entramos en fase terminal, en algún otro lugar del planeta quizá estemos renaciendo: la muerte no nos hiere porque somos amigos de Dios. Y para morir así tratamos de aprender el “ars moriendi charismatica”. En todo esto, consiste nuestro “extraño estilo de vida”.

Descubrir el encanto.


Mi interés como profesor ha sido también descubrir el encanto: esta forma de vida no es “aislamiento”, “fuga”, “huida”. Es -¡y perdonadme la expresión técnica!- “perichóresis”. Está hecha para participar en la danza divina, en una peculiar coreografía. Es para vivir en relación, en alianza, en danza: con el Abbá, con Jesús, con el Espíritu Santo; y desde ellos en la danza de la vida comunitaria, en la danza de la misión. Esta forma de vida es rítmica, es sonora, tiene argumento, no es caótica, sino coreográfica. Quien así lo vive disfruta… aunque haya momentos en los cuales la fatiga requiere un cierto descanso. Esta forma de vida no está llamada a ser irrelevante: sino un icono de “otro mundo posible”, de “la nueva Jerusalén”, “del nuevo cielo y la nueva tierra”, un símbolo apocalíptico.

¿“Tanta hermosura en tanta guerra”?

Mi interés como profesor no ha podido obviar una seria objeción. “Tanta hermosura en tanta guerra”: la realidad parece contradecir esta visión tan idílica, que acabo de presentar:  al parecer las sombras vencen a la luz, la guerra a la paz. Sentimos nuestra forma de vida, con una cierta frecuencia, como espacio tenebroso, campo de batalla. ¡Somos humanos y… no estamos por encima del bien y del mal! Somos a veces malos intérpretes de una magnífica partitura: “No es culpa del sembrador, ni es culpa de la semilla, la culpa estaba en el hombre y cómo la recibía”. Sabemos que Dios nos perdona, cuando nosotros perdonamos 70 veces 7. ¿No es también el perdón, la reconciliación y la misericordia, una forma paradójica del encanto?.

Es la hora de la profecía, la visión, el sueño y el prodigio.


Si después de mi trayectoria vital, me preguntaran: ¿cómo ves la vida consagrada en este momento, en el tiempo que viene? Yo respondería, glosando al gran teólogo de la Iglesia patrística, Orígenes: “todos los días son Pentecostés”. Hoy es Pentecostés para la   vida consagrada y sigue siendo válida la promesa: “Y sucederá…derramaré mi Espíritu sobre toda carne: y vuestros hijos e hijas profetizarán y vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños… y obraré prodigios” (Hech 2,17-19a). El mismo Espíritu que se derramó sobre nuestros fundadores y fundadoras se sigue derramando hoy en nosotros: es el Espíritu de la profecía, de la visión, de los sueños, de los prodigios. ¡A esto nos referimos cuando en el Credo confesamos: “Creo en el Espíritu Santo” ¡Por eso, es la hora!:
  • La hora del poder y el potencial de comunidades proféticas. Nuestro relato profético se realiza “en equipo”: no bastan las individualidades proféticas; necesitamos mucho entrenamiento para conectar unos con otros y juntos conectar con el Pathos de Dios, y juntos ser Palabra de Dios para la gente, iconos de la Alianza con el único Dios, alarmas anti-idolátricas. Quien se acerque a una de nuestras comunidades debería sentir algo así como: “¡Dios está aquí!”. Sabemos que  -desconectadas del Espíritu, amor derramado- nuestras comunidades son únicamente “metal que resuena, o címbalo que aturde” (1 Cor 13,1), “nada” y “de nada sirven” (1 Cor 13,2-3). No solo comunidades: ¡necesitamos hoy “congregaciones – órdenes – proféticas! Iconos de alianza en diversas partes del mundo.
  • La hora de los visionarios/as. Descubrir no lo que “podemos” hacer, sino “lo que el Espíritu está haciendo” y colaborar. Los jóvenes son fáciles cómplices del Espíritu a la hora de ver e intuir el porvenir. Hay que escucharlos –como nos recomendaba san Benito- y hay que facilitarles espacios donde puedan ver lo que para muchos de nosotros todavía es “invisible”: no solo nuestros jóvenes, sino la juventud mundial, los nuevos pensadores, políticos, sociólogos, artistas… Con ellos y ellas llega la innovación, las nuevas ideas y propuestas, la nueva sensibilidad, el nuevo paradigma, la soluciones. De ahí la importancia de nuestra vigilancia formativa; la necesidad de no formar con vendas en los ojos, de no recluir en espacios limitados y sombríos. Es la hora de líderes y educadores con visión.
  • La hora de los soñadores y diseñadores. Sorprendentemente es Pentecostés cuando “nuestros ancianos sueñan sueños”: es obvio que no se trata de personas “adormecidas”, sino de “sueños todavía irrealizados”, “sueños pendientes”. Nuestros mejores ancianos y ancianas conservan importantes memorias, y también extraordinarios sueños, que o no se realizaron, o se realizaron mal. No solo enriquecen con sus recuerdos. Sino que facilitan el lanzamiento hacia el porvenir. Necesitan, eso sí, diseñadores, personas capaces de plasmar los sueños y llevarlos a cabo.
  • La hora de los prodigios. Vivir es sorprenderse. Hay problemas que surgen inesperadamente. Pero también hay milagros y prodigios que también surgen inesperadamente. La historia de cada día nos sorprende con algo. Siempre hay alguna Jerusalén que desde el cielo se anuncia. Vivir en clave de apocalipsis cristiano es confesar que “todas las naciones se postrarán en tu acatamiento, Señor”. Es soñar lo imposible para llegar a lo imprevisible. Quien busca prodigios y milagros, los encuentra. Ese fue el camino de Jesús. Y el de Pedro y Pablo bajo el shock de la Resurrección. Decía Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Cada instituto puede vivir su propio Pentecostés… en la “sala superior”… “en oración y espera”, “con María…” esperando la irrupción del Espíritu y dispuesto a ser lanzado en misión hacia nuevas fronteras, periferias, lenguas y culturas, para que el mundo sepa que Dios está enamorado de Él: “tanto amó Dios al mundo….”.

Conclusión.

Y aquí se acaba mi “lectio”, es decir, mi lectura. Todos somos teólogos/as. Nos basta con ser curiosos.  Sea bienvenida una santa y profética curiosidad. Nos conducirá a nuevos horizontes, pues el órgano de la mística. En nuestro planeta hay mucha gracia derramada, a nuestra disposición: “buscad y encontraréis”: investigad, curiosead, dejaos conducir por soñadores y visionarios, por profetas y por prodigios inesperados. Y el Resucitado nos dirá una vez más: “No temáis, soy yo”. Es encantadora esta forma extraña de vida.
Gracias a la Vida….


Homenaje a los profesores José Cristo Rey García Paredes y Bonifacio Fernández

En la tribuna presidencial: Bonifacio Fernández, Ricardo Blázquez, Carlos Martinez y José Cristo Rey García Paredes.

 “Participar en este homenaje es para mí un motivo de alegría, no solo por las relaciones siempre fecundas del Instituto con la Universidad Pontificia de Salamanca, sino también por recaer en mi persona el cargo de Presidente de la Conferencia Episcopal”, Ricardo Blázquez

El Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid celebró el pasado jueves, 11 de mayo, un homenaje a los profesores José Cristo Rey García Paredes y Bonifacio Fernández García, en un acto académico que supo conjugar la solemnidad universitaria con la fraternidad eclesial. Prueba de ello fue la asistencia entre el público de un buen número de representantes cualificados de la Universidad Pontificia de Salamanca, -entre lo que se encontraba el decano de la Facultad de Teología, Gonzalo Tejerina Arias-, así como del Instituto Superior de Pastoral. Asimismo, participaron varios vicarios episcopales de la diócesis de Madrid, numerosos religiosos y religiosas de diversos institutos, Julia García Monge, Secretaria General de CONFER, y así como un nutrido grupo de alumnos y exalumnos del ITVR.

Fue el Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, Ricardo Blázquez, el encargado de inaugurar el acto, agradeciendo a los dos teólogos su vocación de servicio y la perseverancia en su misión docente: “Participar en este homenaje es para mí un motivo de alegría, no solo por las relaciones siempre fecundas del Instituto con la Universidad Pontificia de Salamanca, sino también por recaer en mi persona el cargo de Presidente de la Conferencia Episcopal”. Tras sus palabras, se leyó a los presentes el mensaje que el Cardenal Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica (CIVCSVA), envió desde Roma para la ocasión.

La Teología de la Vida Religiosa ha tenido la suerte de contar con estos dos grandes profesores a los que ayer se les rindió justa admiración. De esta forma, Antonio Bellella Cardiel, profesor del Instituto, realizó una brillante ‘laudatio’ de ambos misioneros, recorriendo su camino intelectual y subrayando los aspectos que han constituido los núcleos de su pensamiento y las aportaciones más significativas de su magisterio ("Laudatio de los Profesores Doctores Bonifacio Fernández Garcia y José Cristo Rey García Paredes")

“El encanto de una vida en Alianza siempre nueva”.

La última lección de José Cristo Rey García Paredes llevó por título El encanto de una vida en Alianza siempre nueva. En ella dejó translucir nuevamente su dimensión de verdadero profesor e intelectual apasionado por su tarea docente, y volvió a entusiasmar con un sorprendente, poético y magistral discurso cargado de rabiosa actualidad y, sobre todo, de una gran esperanza en el futuro. Por su parte, el profesor Bonifacio Fernández García hilvanó un discurso más académico partiendo del agradecimiento de su historia personal, la de un hombre consagrado que ha hecho de su vida entera una ofrenda a Dios puesta al servicio de los demás, y donde tantos han podido beneficiarse de su ciencia y de su testimonio.


‘Sequela Christi et missio Spiritus’

Antes de finalizar el evento se presentó el volumen ‘Sequela Christi et missio Spiritus’ a cargo del coordinador de la obra, Prof. Carlos Martínez Oliveras, cmf, Director del Instituto. Con este volumen el ITVR ha creído oportuno honrar a estos dos profesores que han recorrido un camino vital e intelectual durante estos cincuenta años, compartiendo centros de estudio y docencia, comunidad, e incluso la misma aula al impartir conjuntamente la teología de las formas de vida cristiana durante muchos años.


(Información e imágenes extractadas del blog "EcclesiaDigit

Felicitaciones.

Desde FLOR DE CACTUS queremos felicitar a nuestro hermano Pepe por este merecido homenaje y por el maravilloso discurso que dio y del que muchos asistentes le pidieron copia o, al menos, que lo publicara en algún medio digital para su posterior relectura. Aunque desgraciadamente no pudieron asistir algunos hermanos, sabemos que Pepe se sintió orgullosamente arropado por toda su familia al completo. 

Nota: Por si el enlace que hemos hecho más arriba a los textos citados, no funcionara correctamente, hemos habilitado una entrada para cada uno de ellos en este mismo blog a la que se puede acceder desde los siguientes enlaces:

"El encanto de una vida en Alianza siempre nueva".


Mientras se discute



por Antonio García Paredes
Desde la literatura sapiencial de los judíos (Libro de Qohelet) se viene recordando a los seres humanos que hay un tiempo para cada cosa. Tiempo para reír, tiempo para llorar, tiempo para odiar, tiempo para amar. Pero no todos los tiempos son sucesivos (lo cual haría interminable la historia e imposible de ser disfrutada por los mortales). Hay tiempos que se superponen, que se solapan, porque las realidades tienen lugar simultáneamente. De manera que mientras unos duermen, otros velan; mientras unos descansan, otros trabajan; mientras unos actúan, otros piensan.

Y todo eso es necesario. Porque no es más el que piensa, que el que trabaja. No es más el que goza, que el que sufre. No es más el que disfruta de una buena posición económica, que el que padece una situación de pobreza. Lo que ocurre es que la necesaria individualidad de los seres humanos y la ineludible dinámica analítica de nuestra razón hacen que seccionemos, a veces de modo excesivo, la realidad que nos envuelve a todos.

La dignidad humana, de la que todos somos titulares, es el aglutinante de la vida en paz, justicia y libertad a que todos aspiramos. Pero esa dignidad debe ser reconocida en todos y cada uno de los seres humanos, sean amigos o adversarios, sean cercanos o lejanos, estén o no de acuerdo con nuestra forma de vivir o de pensar, y sea cual sea su situación económica y social. Basta con que un ser humano sufra a causa de la acción de otro ser humano para que todo el cuerpo social (la humanidad) padezca un desgarro; aunque no lo percibamos ni nos demos cuenta.

Todo sucede, pues, a la vez. Y lo que hay que procurar es que, aunque determinados pensamientos o ideas nos lleven a pensar que el progreso es un producto lineal y sucesivo de lo que se considera bueno para el ser humano, no se olvide a los seres humanos que viven aquí y ahora en este mundo.

Mientras se discute, mientras se debate, mientras se buscan soluciones a los problemas, hay seres vivientes que padecen, que sufren, que no tienen trabajo, que no ven luz en un futuro inmediato, que están al borde de la desesperación.

Mientras se discute, hay también que defender la dignidad humana de esos seres maltrechos. No basta esperar a que las cosas se arreglen de forma definitiva (y siempre se suelen entender, de un modo reduccionista, que la forma definitiva es la forma política, o más aún la económica). Son necesarias las medidas de actuación inmediata a favor de los más necesitados, no sólo caritativas sino sociales, políticas y jurídicas.

Mientras se discute, hay que abrir también un tiempo para la compasión hacia los más débiles. La política será una entelequia si no salva a los hombres de ahora. No se puede sacrificar a una generación en pro de un futuro que jamás les va a llegar. Hay otro futuro, que no es el temporal, que se fragua cada día. Esos seres necesitan el pan de cada día. No el pan de un futuro incierto, por muy bien diseñado que parezca. La lucha política es un camino, no una meta ideal. Y ser camino significa atender y tratar de dar alguna solución concreta y eficaz a lo que pasa día a día.

Mientras se discute, hay que alargar la mano hacia los que menos tienen; hay que conseguir que obtengan un nivel mínimo de vida digna. Una sociedad que no reacciona ante el riesgo de que algunas personas vivan por debajo del nivel de la dignidad no merece llamarse ni sociedad civil ni, incluso, sociedad humana.

14/5/17

ESCHER, un mundo imposible


Tres obras emblemáticas de M.C. Escher, "Ojo", 1946, "Mano con esfera reflectante", 1935 y "Tres mundos" 1955.

FdC no ha querido perderse una de las exposiciones más singulares que hay ahora mismo en Madrid: ESCHER, una restrospectiva sobre este genio del surrealismo que se exhibe en el Palacio de Gaviria del 2 de febrero al 25 de junio de 2017.

El Palacio de Gaviria en el número 9 de la Calle del Arenal, en Madrid.

El Palacio de Gaviria


JC junto a uno de los espejos isabelinos,
adornado con motivos de la exposición.
Conocíamos el edificio del Palacio de Gavíria, en la calle Arenal número 9, porque durante muchos años estuvieron, y siguen estando aún algunas, las tiendas que se conocían como de "aduanas" porque en ellas se vendían los productos y mercancías que normalmente se compraban fuera de España a precios mucho más baratos: equipos de música, cámaras de foto, relojes, radios... Pero con el tiempo y el nuevo espacio sin fronteras estos productos ya han estado más al alcance de los consumidores, y su venta y demanda han decaído bastante tanto por el auge de internet y el móvil como por el cambio en los hábitos de consumo. Más allá de las tiendas que había en las plantas baja y primera, el resto del edificio estuvo cerrado al público durante muchos años. Gracias a una importante restauración del edificio y a su declaración como Bien de Interés Cultural en 1977, al fín se ha abierto al público uno de los tesoros arquitectónicos de la ciudad de Madrid. El Palacio de Gaviria fue construido entre 1846 y 1847, siguiendo modelos romanos e influencias neoclásicas, al estilo de los palacios renacentistas italianos, por el arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel para el banquero y bolsista Manuel Gaviria y Douza, Marqués de Gaviria, siendo uno de los palacios más lujosos de su época, El palacio se inauguró en 1851 por la reina Isabel II y fue muy conocido en su época por las fiestas allí celebradas y que se podían observar desde la calle a través de los balcones del salón. Destacan los frescos de los salones, obra de Joaquín Espalter y Rull.


Frescos en el techo de las escaleras que dan acceso a las plantas superiores del Palacio de Gaviria de Madrid.
M.C. Escher estaba fascinado por la cinta de Möbius, un objeto tridimesnional con una sola cara y un solo borde representado en su pintura "Cintas de Möbius II (Hormigas rojas)", 1963. En 1955 Escher pinta "Cáscara", inspirada en el "Hombre invisible" de G.H. Wells. Ante la incomodidad de ser invisible, sin embargo, el personaje desea volver a ser visible y se venda la cara. Descontento con este cuadro, Escher realizó el grabado que vemos en el centro de la fotografía, titulado "Lazo de unión" (1956). En él dos espirales que representan una cabeza de mujer y otra de hombre se unen en una cinta sin fin.


Retrospectiva ESCHER


M.C. Escher en uno de sus viajes a Italia.
Desde el 2 de febrero y hasta el 25 de junio, se expone en este palacio la retrospectiva ESCHER, una gran muestra compuesta por 200 obras del visionario neerlandés cuyas creaciones han marcado las mentes de los científicos y el imaginario de los diseñadores, además de haber ejercido una fuerte influencia en el mundo del arte. Desde que conocí sus cuadros siempre me han hechizado esas composiciones evolutivas o metamorfosis de, por ejemplo, campos de tierra que se convierten en pájaros volando, escaleras sin principio ni final o interiores de edificios en los que el suelo se convierte en techo y el techo en pared. Por otro lado el dibujo de la imagen de la bola de cristal en la que se refleja el personaje que la lleva en la mano y el interior de la habitación en la que descansa es tan novedoso que nos llegamos a preguntar si somos nosotros mismo quienes nos reflejamos en esa bola o es el personaje de la barba quien nos está contemplando a nosotros?. Por ello Escher es uno de mis artistas preferidos y contemplar sus cuadros ha sido una gran satisfacción, ya que en la exposición están prácticamente todos los más populares. También ha servido esta retrospectiva para descubrir a un gran dibujante de paisajes como lo demuestran las excelentes panorámicas de las ciudades italianas por las que viajó.

M.C. Escher, "Día y noche", 1938. Al decir de los expertos es el grabado clave del artista y está considerado una obra maestra del siglo XX.

Los otros atractivos de la exposición.


La exposición de Escher no ha dejado de lado el aspecto científico de la obra de este artista intelectual y matemático. Junto con los grabados, se incluyen experimentos científicos, áreas de juego y recursos educativos que nos hacen entender un poco más esas perspectivas imposibles, sus imágenes desconcertantes y los universos aparentemente irreconciliables que se unen en él para formar una única dimensión artística.

Habitación con juego de espejos y figuras de peces y pájaros en las que el invitado semeja entrar en uno de los grabados de Escher ("Peces volantes y pájaros") mientras la imagen se repite hasta el infinito en el espejo.
Los visitantes de la exposición pueden meterse dentro del grabado "Mano con esfera
reflectante" gracias a una cámara de video y el fondo de una pantalla verde.

El efecto Droste, hasta el infinitoi y más allá.


Bote de las chocolatinas Droste.
La misma figura se repite en el
bote que sostiene la mujer y así
hasta el infinito.
En 1956 Escher dibujó "Galería de grabados" en la que distorsiona de tal modo la realidad que el observador queda dentro de la obra que contempla. Escher no encontró la forma de acabar la obra, pero sabía que el espectador debía estar metido en el centro de la imagen, mirando la misma obra y mirándose a sí mismo sin cesar, una y otra vez. Por eso dejó el centro del grabado en blanco y estampó su firma en él. Cincuenta años más tarde, en la Universidad de Leiden, dos profesores dilucidaron que Escher trabajaba con una cuadrícula conforme, o por decirlo más sencillamente, una cuadrícula que se reduce y repite dentro de sí misma en espiral. Los profesores modificaron la cuadrícula de Escher para que fuera correcta en términos matemáticos, y completaron la imagen. Esta repetición infinita de la imagen ha sido llamada "efecto Droste", en referencia al bote de chocolatinas Droste, donde aparece una mujer con otro bote de chocolatinas Droste en el que hay una imagen de una mujer con un bote de chocolatinas, y así hasta el infinito. En la exposición el visitante puede situarse en un punto determinado donde una cámara le está grabando y el resultado se refleja en una pantalla en la que el espectador se ve inmerso en la galería de grabados de Escher.



El álbum de fotos de la exposición por JCGP.


M.C.ESCHER, Exposición Palacio de Gaviria (Madrid, 2017)

La banda sonora de Taizé

Grupo del colegio de Paloma que viajó a Taize. En la foto se puede ver a Pepe, de pié el primero por la derecha, Paloma con pañuelo y Juan Carlos con cazadora roja (Borgoña (Francia), 1976).
EFdC llevamos tiempo queriendo publicar una entrada dedicada a TAIZÉ, rememorando los especiales acontecimientos que allí tuvieron lugar hace ya más de cuarenta años. "Especiales acontecimientos" para quién esto escribe pues, en plena juventud, Taizé supuso un viaje iniciático (en compañía de mi hermano Pepe) y un encuentro excepcional, ya que gracias a él conocí a Paloma.

Mientras tanto disfrutemos de este "Laudate omnes gentes", emotivamente interpretado por la pianista Ann-Helena Schlüter y que formaba parte de la banda sonora de aquellos encuentros bajo la carpa.