"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)
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26/11/18

Grabado por Lourdes

Queridísima hermana Lourdes: Hoy traigo al blog un pequeño vídeo que grabastes en Saconia cuando todavía vivía mamá. Es un momento en el que te dejo la cámara de vídeo y nosotros, tus hermanas, hermanos y cuñadas nos convertimos en protagonistas de tu historia. Tus ojos son el objetivo de la cámara. ¿Nos veías así?. Tú nos retratas a cada uno en particular, al mismo tiempo que nosotros nos retratamos para tí. Yo creo que te salio una minipelícula muy original, muy entrañable y ¿quién sabe?. para Oscar.... Te queremos.



16/10/18

La "Nueva Vida" de Lourdes.


Eucaristía por la "nueva vida" de Lourdes.

por Pepe


Pasaron los días del duelo. En el día 15 de octubre, memoria de santa Teresa de Jesús, nos dimos cita en la Parroquia de la Cena del Señor (Madrid), a las 8 de la tarde, todos los hermanos y sobrinos, acompañados de un amplio número de concelebrantes y la Iglesia llena de amigos y de fieles. Celebramos la Eucaristía por la “nueva vida” de nuestra hermana Lourdes. Mis hermanas y hermanos estaban allá en primera fila, sobrecogidos, emocionados. La imagen de nuestra hermana Lourdes quedaba proyectada en la pantalla junto al altar y ella invitándonos a un sentido ¡Gracias, Señor!

Saludo a la Asamblea.


Nuestro hermano Antonio comenzó el acto con un "Saludo a la Asamblea" con estas palabras:

"Gracias a todos por vuestra presencia y compañía en esta tarde, en esta Parroquia de la Cena del Señor. Gracias de forma especial a quienes nos acompañáis en esta celebración religiosa, aunque vuestras creencias no sean las nuestras; gracias porque eso resalta aún más, si cabe vuestro cariño y cercanía. Pero me vais a permitir que ahora me exprese en clave de fe cristiana.

“Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”, dijo Jesús, nuestro maestro y redentor. Y nuestra hermana Lourdes ha entrado en el Reino de los Cielos porque siempre fue una niña en el sentido más cristiano del término, desde que nació hasta que cumplió los 58 años.

A primera vista,  sólo a primera vista, lo que podría distinguir a nuestra hermana Lourdes era su figura de mujer con síndrome de Down. Y a partir de ahí se podría hablar de ella utilizando los tópicos o lugares comunes con que a veces se maneja la sociedad ya sea para ensalzar ya sea para compadecer a las personas de estas características. Nuestra hermana Lourdes, que nació en 1960, pasó por todos los calificativos que en estos casi sesenta años se han aplicado a las personas con síndrome de Down. Pero definirla así sería quedarse en la superficie, en lo que sólo es perceptible a primera vista.

La realidad de Lourdes era algo más profundo, más bello, más tierno, más lleno de amor. Lo experimentábamos así en la convivencia diaria durante los más de 58 años que estuvo con nosotros. A Lourdes la hemos visto ir de aun lado para otro por estas calles de Saconia cuando apenas tenía 10 años. La vimos corretear y jugar por los pinares de la Dehesa de la Villa. O acudir a misa con su familia en la Parroquia de San Federico en Valdezarza, cuando aún no se había construido esta parroquia.  Su figura menudita, camino de la farmacia o del “Ahorra Más”, revoloteaba por estos lares como una pequeña tórtola que a todos llamaba la atención y que despertaba el cariño de cuantos se acercaban a ella. Y en casa, en medio de la familia y entre sus hermanos, tenía el toque especial de quien ama mucho y se siente también muy amado.

Muchas cosas, y muy bellas, se han dicho de nuestra Hermana Lourdes en estos días posteriores a su muerte. No quisiera yo ahora caer en la obesidad del elogio repetido que hace inmanejable la figura de la persona querida. Me limitaré a decir algo en lo que creo que todos coincidiremos: Lourdes fue un gran regalo para la familia García Paredes, para las personas que se relacionaron con ella. E incluso me atrevería a decir que un gran regalo para el mundo, porque en un mundo tan necesitado de amor, es una suerte contar con personas –como Lourdes y como otras muchas con el síndrome de Down- cuya función esencial es amar y derrochar ternura.

Y los regalos hay que agradecerlos. Por eso estamos en esta Eucaristía o lo que es lo mismo en este acto de acción de gracias cristiano. La fe que profesamos nos hace decir: “Gracias, Padre dios, por habernos dado a Lourdes, nuestra hermana, envuelta en el Síndrome de Down y llena de una ternura y un cariño casi infinito, como el tuyo.” Gracias, gracias, gracias."

“Porque hasta las lágrimas se hacen dulces, cuando brotan de un corazón agradecido”.

A continuación nuestra hermana Charo recitó el siguiente poema:

"Las cenizas ante el altar
Aquí estoy, mi Señor,
con los brazos abiertos
y el corazón desnudo
para tus creadores besos.

Que me queme tu amor
a la hora de las lágrimas.
Tu semilla de luz se siembra en mi vida
y florecerán milagros.

Al atardecer, despido el día
y espero, de nuevo, con el alba,
el eco de mi nombre
en tus labios despiertos."

Mas tarde nuestro hermano Manolo leyó las intercesiones que había preparado previamente

"Presbítero: Pidamos a nuestra hermana Lourdes, que goza de la presencia de Dios,  juntamente con nuestros padres y hermana María del Pilar, para que interceda ante Nuestro Señor por todos nosotros, sus hermanos, su familia, amistades y todas aquellas personas que, en su vida, la hicieron feliz en sus alegrías y en sus dolores

1. Lourdes, tú que fuiste la Alegría de tus padres, hermanos, familiares y amigos, te pedimos que sigas derramándola sobre nuestros hogares, desde el Cielo. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

2. Lourdes, tú que procuraste siempre la Unión de tus hermanos y nos has mantenido en la fraternidad armoniosa, te pedimos que sigas protegiéndonos desde el Cielo y nos mantengamos unidos como tú querías. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

3. Lourdes, tú que nos diste a tus hermanos tanta Felicidad, tantos ratos de buen humor, te pedimos que protejas a tus sobrinos-nietos que tanto quisiste y tanto te quisieron. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

4. Lourdes, la hermana preferida de tus ocho hermanos, la Alegría de todos, centro de Unión, y Felicidad, te pedimos que desde el Cielo nos mantengas en la Paz y el Amor que nos diste. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

5. Lourdes, la pequeña de tus hermanos, pero la de corazón más grande, te pedimos que sigas derramando sobre nosotros tanto amor como nos diste. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

6. Lourdes, tú que nos enseñaste a sonreír, a no dar importancia a las cosas, míranos desde el Cielo, guía nuestros pasos por los caminos de la Fraternidad para que sigamos siendo la familia que tú tanto amabas. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

7. Lourdes, regalo de Dios a tus padres y hermanos, que fuiste la Luz que iluminaba nuestra familia, el Amor de todos nosotros, te pedimos que nos ayudes a amarnos como tú nos amabas, a estar alegres, como tú lo eras, y a saber sufrir como tú sufriste los últimos meses que estuviste entre nosotros. ¡INTERCEDE POR NOSOTROS!

Presbítero: Abba, Padrecito Dios nuestro, que tienes a tu lado a nuestros padres y nuestras hermanas María del Pilar y Lourdes, las dos pequeñas de nuestra familia, nuestros tesoros más preciados, te damos gracias por habernos dejado disfrutar de nuestra hermana Lourdes el tiempo que no esperábamos. Y te pedimos que, al igual que nuestros padres y hermanas disfrutan ya de tu presencia, cuando se haga tu Voluntad, nos vayas reuniendo a toda la familia a tu alrededor, contigo en el Cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Yo hice la siguiente Homilía:

"No sé porqué secreto designio, nuestra hermana Lourdes, apenas aparecida la versión de Jesucristo Superstar en español, se identificó con una escena y su canción: la oración de Jesús en el huerto, en Getsemaní –interpretada por Camilo Sesto-. Ella la representaba con sus gestos, unía su voz al disco de fondo, entraba en una especie de éxtasis… y al final, hasta desprendía unas lágrimas.. y un grito. ¿Lo recordáis, hermanos, hermanas? Aquella canción decía:


Yo tenía fe cuando comencé.Ahora estoy triste y cansado, mi camino de tres años me parece que son treinta ¿y qué más puede un hombre hacer?Sí he de morir, que se cumpla todo lo que tú quieres de mi.Deja que me odien, que me claven en su cruz.Yo quiero ver, yo quiero ver mi Dios. Quiero saber, quiero saber, Señor.Si he de morir, muéstrame el motivo, dame un poco de tu luz.Di que no es inútil tu deseo y moriré, me enseñaste el cómo, el cuando pero no el porqué. … Pero, por favor, cuando muera, ¡mírame! ¡Mira mi muerte!

Lourdes nos emocionaba, nos hacía llorar con su peculiar interpretación. En ella Jesús se expresaba. Pre-anunciaba proféticamente lo que después le sucedió: la pasión de tres años de nuestra hermana Lourdes. Pero aquello pasó.

Y hoy celebramos su vida, su nuevo nacimiento.

Solemos decir: “¡descanse en paz!”, “ya ha dejado de sufrir”. Pero ¿es esa toda la verdad? Quienes creemos, decimos: “Ya está en el cielo”. Pero, ¿qué es el cielo? Apenas hablamos de él, porque nuestras explicaciones lo hacen aburrido, aburridísimo y hasta intolerable: una eternidad sin fin, la monotonía de aleluyas que nunca acaban, un festín insípido. Lourdes no lo aguantaría.

Jesús lo llamó “Paraíso”: no una realidad de realidades clonadas, sino de fecundidad, de felicidad colmada, donde todo llega a su perfección, donde el amor realiza todos sus sueños. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, le respondió Jesús al ladrón que estaba a su lado y le suplicó: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”. Éste hombre fue el primero que creyó en la Resurrección. Lourdes lo cantaba con una pasión inaudita cuando su representación decía: “¡por favor, mírame, cuando muera, mírame!”; o cuando después de comulgar hasta con gestos decía: “en la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a ti”

¿Y qué es, hermanos y hermanas, el Paraíso?  Sólo una vez aparece esta palabra en los Evangelios. En boca de Jesús. En el momento supremo … poco antes de morir sobre la Cruz:

“En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,32-43).

Lourdes, ¡no tendrás que esperar!  “Hoy”, estarás conmigo en el paraíso.

“No se entra en el Paraíso mañana, ni pasado mañana, ni dentro de diez años… se entra hoy, cuando se es pobre y se está crucificado” (Clotilde Maréchal, en Leon Bloy, La mujer pobre)

El Paraíso es la dimensión hermética de la realidad. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “sobrepasa  toda posibilidad de comprensión y descripción” (n.1027). Simone Weil decía que:
“el infierno es creerse en el paraíso por error, por ignorancia”, “que consiste en que uno se fabrica su pequeño paraíso, privándose de acoger el gran paraíso compartido”.

Quien cree en Jesús, quien lo ama, cree en su paraíso prometido: se entrega al Abbá, al Padre de Jesús, se deja mover por el Espíritu de Jesús, cree en el “Completamente Otro”, Dios. El paraíso, no puede ser una mala ilusión, un engaño, una insidia, una trampa.

¿Qué es el Paraíso, sino vivir cerca de Aquel que es la Causa de todas las cosas? Ir hacia Él. No es otro lugar, ni otro tiempo. Jesús es el Paraíso: “¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré!”. Es el manantial de donde surge el río de la vida, la fuente de tanta belleza y bondad como existe en el mundo. No se llega al Paraíso desertando de este mundo: sino descubriendo su más profunda realidad, su alma. El paraíso está siempre y en todo lugar, chispeante y furtivo. Está viniendo en todo momento, en todo instante. Jesús nos lo dijo “El reino de Dios está en medio de vosotros” “Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. El Eterno se encuentra en el corazón de cara hora y podemos presentirlo en los cinco segundos de un beso, de un abrazo. El Inmenso se encuentra en el espacio, en la breve distancia de una mirada.

Lourdes lo intuía y solía expresarlo con su gesto estremecido, así: ¡Qué agustico! ¡Gracias, Señor! Pero ella, ahora, ha descubierto Todo: se le ha revelado lo que sabios y entendidos no ven, ni descubre. Lourdes tiene en el Paraíso un cuerpo de gloria, es un espejo del corazón de Dios y causa de alegría para todo el universo redimido. Los bienaventurados -entre los cuales están nuestros familiares y amigos- tienen más razones para alabar a Dios y disfrutarlo. Lourdes comparte su Paraíso. No sabemos cuál será su danza… su representación… pero ciertamente no será Getsemaní.

Por último nuestra hermana Esperanza leyó la siguiente Acción de Gracias:

"Desde lo más profundo de nuestro corazón, Señor, elevamos nuestra acción de gracias por nuestra hermana Lourdes. Te damos gracias por lo que has hecho en ella y a través de ella. Por eso, permítenos, darte las gracias, dándole las gracias también a ella.

Lourdes, querida hermana, tú nos has amado a todos, siempre con un amor incondicional, y nos has amado a cada uno, tal como somos. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

 Tú has sido para nosotros el rostro de la ternura del Padre, sobre todo, cuando cuidabas, con tanto amor, a nuestra madre. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

Tú siempre has cuidado a tu familia. No nos podías ver enfadados. Y con qué carácter y prontitud nos disponías para la reconciliación y el perdón. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

Tú siempre nos has regalado tus bendiciones. Era un precioso regalo con el que te hacías cómplice con tu Virgen de Lourdes. Cuando nos veías tristes o preocupados o con alguna dolencia física, te faltaba tiempo para poner tus pequeñas y benditas manos sobre nosotros e invocar, con tu gran fe, al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

Tú siempre has visto el lado bueno de las personas, su bondad su capacidad de  empatizar contigo. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

Tú nos has enseñado a mirar la realidad con ojos compasivos, poniéndote en el lugar de la gente que sufre, de los niños pobres. ¡GRACIAS, SEÑOR! ¡GRACIAS, LOURDES!

Tú, querida hermana, aunque nos duela tu ausencia, sabemos que estás en las mejores manos, las manos del Abbá, del Alfarero, que te ha recreado y ha hecho de ti un vaso nuevo.
Y nos quedamos con tu “¡GRACIAS, SEÑOR!”

Y la vida sigue… en espiral hacia el CENTRO el Centro del Corazón. Leed esta página… pero sobre todo, meditemos, discernamos. Hacia dónde va nuestra vida. ¡Qué bien lo expresa la siguiente canción… ¡en espiral hacia el Centro, el CENTRO DEL CORAZÓN".

Antes de terminar esta misa por la "nueva vida" de nuestra hermana Lourdes, nuestro hermano Jesús agradeció en nombre de toda la familia la asistencia y el cariño de amigos, compañeros y vecinos de Saconia que compartieron con nosotros tan emotivos momentos en la parroquia de"La Cena del Señor", cuyo párroco, Angel Mario, había dedicado unas emotivas palabras a Lourdes y Esperanza.



14/2/18

Antonio y la Asociación para el Diálogo


Captura de la página web de la Asociación para el Diálogo.


Desde hace unos años, en concreto desde el 2003, la "Asociación para el Diálogo", uno de cuyos vocales en Madrid es nuestro hermano Antonio, celebra encuentros, tanto en Madrid como en Sevilla, donde nació, para facilitar el debate sobre temas latentes en nuestra sociedad pero apenas discutidos y debatidos en los foros. Asuntos como "la implosión digital", "el control de las nuevas tecnologías", "los vientres de alquiler" (gestación subrogada) o el planteamiento ético de si el fin justifica los medios o por qué en la Constitución no aparece la palabra Felicidad, han ocupado hasta ahora a unos cuantos intrépidos profesionales que, fuera de cualquier adscripción ideológica o etiqueta política, quieren ofrecer a la sociedad su experiencia personal.

Desde FLOR DE CACTUS queremos participar en difundir la actividad de esta ASOCIACIÓN PARA EL DIÁLOGO, y lo hacemos destacando el interesante y último trabajo publicado en su página web por Antonio: "El wahsup y la caricia", donde nuestro hermano alerta del peligro de deshumanizar nuestras relaciones y afectos personales en aras a una desenfrenante digitalización.


Antonio García Paredes
(Foto: JCGP, 23/12/17)

El whatsup y la caricia

12 FEBRERO, 2018
ANTONIO GARCÍA PAREDES


"Quien esté habituado a trasladarse en el Metro o frecuente los bares y cafeterías habrá observado en más de una ocasión el silencio (como ausencia de palabra) que suele predominar en esas situaciones; porque las personas van concentradas en su teléfono móvil, leyendo o enviando mensajes de whatsup, según puede deducirse de sus ojos fijos en la pantalla y de sus dedos pulgares recorriendo el teclado.

Parece como si todo el mundo estuviese conectado y participándose constantemente su vida o su situación. Nos ha invadido la necesidad de compartir lo que nos está pasando, el lugar al que vamos a ir, el restaurante donde vamos a comer, el resultado de la última reunión que hemos tenido, la noticia que acabamos de oír. La intercomunicación se ha convertido en “visión” de lo que nos decimos por el móvil. Lo importante es el mensaje del móvil, esas letras que gestionan nuestro dedos pulgares sobre la pantalla. Basta con estar al tanto de la vida del otro; o que los demás estén al tanto de la vida nuestra. La noticia se sintetiza en la lectura del mensaje. Ver y leer los mensajes se ha convertido en el viático que nos mantiene a tono en esta vorágine de sensaciones que domina nuestro mundo. Como dice el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, las relaciones han sido reemplazadas por las conexiones. Nuestros teléfonos están conectados. Nos comunicamos no sobre una “relación” entre personas diferentes, sino mediante una “conexión” entre realidades iguales (los móviles). Sólo hace falta “la vista”. Lo demás sentidos (el olfato, el tacto) han cedido. Se intenta expresar el amor sin aspirar el perfume del otro o sin temblar por la caricia del otro. Lo digital ha descorporeizado la relación entre las personas. Los recuerdos se archivan en la carpeta del whats up, no en el corazón. Para evocar la emoción del pasado ya no nos miramos al corazón, sino que consultamos los archivos del teléfono móvil. Pero eso, como mucho, nos hace sonreír; pero no nos hace estremecer de emoción por el cariño o temblar de frío por el rechazo.

Es preciso regresar a la epidermis de lo humano. Propiciar la ósmosis de las emociones recíprocas. Evitar que lo humano se reduzca a lo digital. Que no domine el instrumento, porque se corre el peligro de banalizar la esencia de la persona: espíritu encarnado, como se decía antes, o inteligencia sentiente como decía Xavier Zubiri.

Seguramente que no es esto lo que pueda pensar la generación de jóvenes que nos están sucediendo en la vida. Viven tan inmersos en esa realidad –que les ha rodeado ya desde pequeños- que no están en condiciones de objetivarla ni de reflexionar críticamente sobre ella. Pero podemos aportarles nuestra perspectiva y tal vez así puedan evitar el riesgo de ser absorbidos por esa hidra en que pueden convertirse las nuevas tecnologías. Todo mal tiene su antídoto. Seguro que en la sociedad actual estará ya, más o menos implícito, el remedio contra el hiperrealismo de lo digital. Sólo tenemos que no impedir que aparezca. O dicho de otro modo, hemos de mantener la mano tendida a la modernidad desde lo ancestral de lo humano. El “homo sapiens” sobrevivió a otras especies por la unión y la solidez que le daban las palmadas en la espalda y las caricias de su congéneres, y que hacían que se estrechasen cada vez más las relaciones sociales entre la especie y el apoyo mutuo (Yuval Noah Harari).

Es la reproducción de la sempiterna batalla entre el cuerpo y el espíritu, entre lo visible y lo invisible, entre lo material y lo intangible, pero trasladada al campo de las relaciones humanas. Porque ¿a dónde iríamos sin el cuerpo? ¿a dónde nos agarraríamos si no hay una mano tendida? ¿cómo descubrir la ternura sin un cuerpo que nos abrace?."

15/5/17

Mientras se discute



por Antonio García Paredes
Desde la literatura sapiencial de los judíos (Libro de Qohelet) se viene recordando a los seres humanos que hay un tiempo para cada cosa. Tiempo para reír, tiempo para llorar, tiempo para odiar, tiempo para amar. Pero no todos los tiempos son sucesivos (lo cual haría interminable la historia e imposible de ser disfrutada por los mortales). Hay tiempos que se superponen, que se solapan, porque las realidades tienen lugar simultáneamente. De manera que mientras unos duermen, otros velan; mientras unos descansan, otros trabajan; mientras unos actúan, otros piensan.

Y todo eso es necesario. Porque no es más el que piensa, que el que trabaja. No es más el que goza, que el que sufre. No es más el que disfruta de una buena posición económica, que el que padece una situación de pobreza. Lo que ocurre es que la necesaria individualidad de los seres humanos y la ineludible dinámica analítica de nuestra razón hacen que seccionemos, a veces de modo excesivo, la realidad que nos envuelve a todos.

La dignidad humana, de la que todos somos titulares, es el aglutinante de la vida en paz, justicia y libertad a que todos aspiramos. Pero esa dignidad debe ser reconocida en todos y cada uno de los seres humanos, sean amigos o adversarios, sean cercanos o lejanos, estén o no de acuerdo con nuestra forma de vivir o de pensar, y sea cual sea su situación económica y social. Basta con que un ser humano sufra a causa de la acción de otro ser humano para que todo el cuerpo social (la humanidad) padezca un desgarro; aunque no lo percibamos ni nos demos cuenta.

Todo sucede, pues, a la vez. Y lo que hay que procurar es que, aunque determinados pensamientos o ideas nos lleven a pensar que el progreso es un producto lineal y sucesivo de lo que se considera bueno para el ser humano, no se olvide a los seres humanos que viven aquí y ahora en este mundo.

Mientras se discute, mientras se debate, mientras se buscan soluciones a los problemas, hay seres vivientes que padecen, que sufren, que no tienen trabajo, que no ven luz en un futuro inmediato, que están al borde de la desesperación.

Mientras se discute, hay también que defender la dignidad humana de esos seres maltrechos. No basta esperar a que las cosas se arreglen de forma definitiva (y siempre se suelen entender, de un modo reduccionista, que la forma definitiva es la forma política, o más aún la económica). Son necesarias las medidas de actuación inmediata a favor de los más necesitados, no sólo caritativas sino sociales, políticas y jurídicas.

Mientras se discute, hay que abrir también un tiempo para la compasión hacia los más débiles. La política será una entelequia si no salva a los hombres de ahora. No se puede sacrificar a una generación en pro de un futuro que jamás les va a llegar. Hay otro futuro, que no es el temporal, que se fragua cada día. Esos seres necesitan el pan de cada día. No el pan de un futuro incierto, por muy bien diseñado que parezca. La lucha política es un camino, no una meta ideal. Y ser camino significa atender y tratar de dar alguna solución concreta y eficaz a lo que pasa día a día.

Mientras se discute, hay que alargar la mano hacia los que menos tienen; hay que conseguir que obtengan un nivel mínimo de vida digna. Una sociedad que no reacciona ante el riesgo de que algunas personas vivan por debajo del nivel de la dignidad no merece llamarse ni sociedad civil ni, incluso, sociedad humana.

5/7/16

1966, Mosén Félix Lacambra


Mosén Félix, a la izquierda, otro cura y Mosén Francisco en un bautizo (foto sin datar, archivo FdC)

A nosotros Mosén Félix siempre nos pareció muy mayor, con su sordera, su voz ronca, su pelo blanco y sus gafas de cristales de culo de vaso. La gente en Alagón le quería por todo lo que hizo por el pueblo, principalmente la Casa de Amparo para ancianos, hoy residencia de la tercera edad en la plaza de la Alhóndiga cuya construcción promovió con tanto ahínco entre 1948 y 1958. Otro de los objetivos que persiguió y logró llevar a cabo Mosén Félix fue traer a Alagón, nuevamente, a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y la creación de un colegio femenino dirigido por ellas, también en la plaza de la Alhóndiga.

Mosén Félix Lacambra nació en La Puebla de Alfindén (Zaragoza) el 20 de febrero de 1888. Ingresó en el Seminario de Belchite con 13 años y a los 16 pasó al Seminario de Zaragoza. Fue ordenado sacerdote el 7 de abril de 1914 y después de estar unos meses en dos Parroquias de Zaragoza, fue nombrado Beneficiado Organista de la Parroquia de Alagón el 17 de agosto de 1916. Después de 50 años al servicio de la feligresía alagonesa, en 1964 celebró sus Bodas de Oro. Tras desprenderse de su casa particular en el pueblo ingresó como un asilado más en la Casa Amparo que el mismo ayudó a construir con su afanado interés y trabajo personal. Una calle con su nombre a las afueras de Alagón hace homenaje a este hombre que se ganó el respeto y cariño de todos.

Mosén Félix en el salón de la casa de Alagón durante una de las visitas que nos hizo coincidiendo con la estancia temporal de Pepe y Antonio (Foto sin datar Negativos Negra, Archivo FdC)

Otra foto de la misma visita de Mosén Félix en la que posa con papá, Pepe y Esperanza (Foto sin datar, archivo FdC)
Otra foto del bautizo en la que aparece, al fondo papá.
(Foto sin datar, archivo FdC)
En la foto Mosén Félix posa con papá en un descanso de un acto litúrgico que
recorre la calle Mayor, justo en frente del antiguo Colegio del Frente de
Juventudes cuyo emblema aparece en la fachada junto a la puerta de entrada.
(Fotografía Viñuales, 1966, archivo FdC)
Curso femenino de 1966 del Colegio de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana de Alagón cuya fundación y creación promovió Mosén Félix Lacambra. En la foto, a la izquierda de una monja de Santa Ana y junto a ella está Esperanza con siete años (Fotografía Viñuales, Alagón, 1966, archivo FdC)

12/6/16

1964, posando para Viñuales


Mari Luz (10 años), Lourdes (4 años) y Esperanza (6 años) posan con sus vestiditos iguales en el
estudio de "Fumanchú" (Foto A. Viñuales,  Alagón, 1964)


Reverso de la foto de arriba, donde se
puede leer el estudio de fotografía de
A. Viñuales en Alagón y el año 1964.
1964 fue el año de "Baby boom" en España, desde 1903 no había habido tantos nacimientos en un año. El 21 de junio de 1964 una  mítica selección de fútbol española (lo de la Roja vendría más tarde), gana la Eurocopa de Fútbol en el Bernabéu contra la URSS, por 2-1 (goles de Pereda y Marcelino). Destacan en esta selección jugadores como  Iribar, Zoco, Olivella, Calleja, Fusté, Rivilla, Luis Suárez, Lapetra y Amancio. A Amancio lo veo muchos días porque es cliente de mi oficina de BBVA en la calle Orense, 17 que es por donde vive. También vive por allí Jordi Sevilla, también cliente, con el que me saludo muchas mañanas cuando sale a pasear temprano a su perro. También veo alguna que otra mañana a Antonio y Paquita, claro, vecinos del lugar. Pero sigamos hablando de 1964 porque este es el año en que Viñuales, nuestro gran fotógrafo de Alagón, hizo esta foto en su estudio del piso 2º derecha del nº 11 de la calle Paradero. En la foto están Mari Luz (1o años), Esperanza (6 años) y Lourdes (4 años) vestidas muy monas con rebeca y falda iguales. El 21 de enero de 1964 un incendio destruye los Almacenes Arias, de la calle Montera de Madrid, en pleno centro de la capital. Por fortuna no hay muertos y los almacenes pueden ser reconstruidos. Fatídicamente, en 1987, los Almacenes Arias vuelven a ser pasto de las llamas provocando la trágica muerte de 10 bomberos. En el plano internacional 1964 se recuerda por ser el año en que EE.UU entra en la Guerra de Vietnam tras el ataque a uno de sus destructores.



16/5/16

Fidelidad



"Fidelidad es regresar junto a tu corazón sabiendo que antes he de pedirte perdón" (A.G.P.)


Antonio, que cree en la poesía como Gabriel Celaya quien la veía como "un arma cargada de futuro", nos ha regalado un nuevo poema en su blog RAPSODIA-MADRID titulado "FIDELIDAD" y al que nos invita a leer en una de nuestras pausas cotidianas. Entre otras ideas poéticas que descubriréis en su blog, para Antonio la fidelidad es "el deseo de volver a tu fuente después de haber pasado por otros manantiales". Os animamos a que descubráis este y otros poemas que sólo están a un click de vuestros dedos.

Rapsodia-Madrid, blog de poesía de Antonio García Paredes.



15/5/16

Unidos comemos... y disfrutamos.


Mariluz, Lourdes, Esperanza, Manolo, Paloma, Charo, Juan Carlos, Paquita, Charo y Antonio posando para FdC después de una opípara comida en el Restaurante Ninsei de Madrid (15/05/16).

Antonio y Paquita, siempre tan solidarios y cariñosos con la familia, nos invitaron hoy a una comida de fraternidad, aprovechando la visita de Manolo y Charo a Madrid. Lástima que Pepe, que hace unos días salió para Alemania en sus continuos viajes por los caminos de Dios, no podía asistir, ni Jesús y Claudina que tenían fiesta familiar conmemorativa con todos los suyos. Los demás, acordándonos de ellos, hemos disfrutado de una estupenda comida en el restaurante Ninsei de Madrid, especializado en comida oriental (china, japonesa y tailandesa) y en la que hemos degustado el exquisito "menú cantonés" de la casa.

"Pollo con anacardos y verduras", uno de
los platos del menú cantonés de Ninsei.
El menú cantonés del Ninsei es una mezcla de comida oriental a base de rollitos vietnamitas, ensalada de papaya con langostinos, langostinos fritos con pan rallado japonés, pato asado cantonés, dim-sum variado, pollo con anacardos y verduras y arroz cantonés. Con unos sabrosos helados, en todas sus variantes, de postre, hemos acabado esta exquisita comida.

Gracias Antonio y Paquita por vuestra generosidad, que nos ha permitido, una vez más, reunirnos y disfrutar de la presencia de los demás.



Manolo entre las Charo posando a las afueras del restaurante Ninsei (15/05/16).
Como se puede apreciar el mundo es de las mujeres y sobre todo de estas siete preciosidades (15/05/16).
Antonio, Juan Carlos y Manolo posando con alegría para FdC (15/05/16)


Comida en el Ninsei







12/5/16

"RAPSODIA-MADRID", bálsamo para tiempos convulsos.


Cabecera del blog personal de Antonio García Paredes, "Rapsodia-Madrid", dedicado principalmente a la poesía.

En estos tiempos que estamos viviendo de cambios vertiginosos y de crisis sociales, políticas, económicas y personales, se hace necesario huir a rincones donde nos podamos apartar para reflexionar sobre el devenir o simplemente encontrar un momento de sosiego, y también, ¿por qué no?, de alivio "balsámico". Nuestro hermano Antonio nos ofrece su poesía y reflexiones con la intención de que nos sirva de "bálsamo en estos tiempos convulsos". Y lo hace a través de su reciente estrenado blog "Rapsodia-Madrid". Desde "Flor de Cactus" le deseamos mucho éxito para este nuevo espacio poético de la blogosfera.

11/12/15

La prima Paqui invitada de honor en la presentación del libro de Charo.



Marta, Charo, Paqui, Antonio, Pepe, Juan Carlos, Esperanza y Lourdes en el coktail posterior a la presentación del libro de Charo sobre la Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (Foto JCGP, 10/12/15).

Fue una sorpresa cuando me avisó Charo de que la prima Paqui, de Jaén, iba a venir a pasar unos días en su casa. A todos nos hizo mucha ilusión tener la oportunidad de volver a verla, coincidir dos días con ella y pasar unos momentos que, como siempre que nos juntamos, serán inolvidables. Tan inolvidable como la cariñosa acogida que nos hacen cuando nos hemos escapado alguna vez al Sur.

Paqui con sus primos y primas en distintos momentos del acto de presentación del libro de Charo en el elegante salón de actos de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid (Fotos JCGP, 10/12/15).

Con la prima Paqui nos vimos el día 10 de diciembre de 2015, Pepe, Antonio, Charo, Esperanza, Lourdes, Marta, la sobrina, y yo mismo en la presentación del libro de Charo sobre la historia del Colegio de Abogados de Madrid. El acto se celebró en el lujoso salón de actos de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ubicada junto al Banco de España en Madrid, muy cerca de la plaza de Cibeles. Fue un acto muy muy didáctico que terminó con un catering en una de las salas del ilustre edificio.



15/11/15

FANTÁSTICO DÍA EN LA ADRADA

Antonio, Juan Carlos, Charo, Paloma, Marta, con Rubén en brazos, Lourdes, Paquita, Elena, Óscar, Lola, Nacho, Héctor, Marcos y la perra Tila, en el porche de la casa de Antonio y Paquita en la urbanización La Viña, en el pueblo de La Adrada (Ávila). Faltan Rafael e Inés que estaban en el interior de la casa


El pasado 14 de noviembre de 2015 Paquita y Antonio nos invitaron a comer en su casa de La Adrada. Fue un día muy especial ya que disfrutamos de la compañía de los sobrinos y nietos en un maravilloso sábado otoñal.

Este sábado se presentaba un tanto ajetreado ya que Mónica se marchaba a Hamburgo una semana. Pero la nota terrible de este día fue la noticia que me dió Raquel, la quiosquera, cuando a las 8:30 de la mañana me acerco a comprar El País y El Mundo, como hago todos los fines de semana. Me dice que está un poco alterada porque le han avisado de que a un repartidor de prensa le ha dado un infarto y no sabe si es por lo de París. Yo le preguntó que es lo de París y me dice que si no me he enterado de lo que ocurrió anoche, que habían matado a más de 120 personas. Me quedo de piedra y me empiezo a fijar en las portadas de los periódicos donde se da la noticia a toda página: "Terror en París", "Matanza en París". Más de un centenar de muertos en una cadena de atentados con explosiones y ejecución de rehenes. No sabía nada, anoche nos acostamos pronto Paloma y yo, y esta mañana todavía no había echado un vistazo a internet. Me empiezan a venir a la memoria los recuerdos del 13M, Atocha y Alcalá de Henares y del 11S, las torres gemelas de N.Y. Horror.


Un momento de la comida en el salón. Al fondo están los peuqeños In´ñes, Hector y Marcos en una mesa aparte.

Nosotros llegamos cada uno en nuestro coche, aunque coincidimos con Óscar y Elena en un restaurante de carretera, antes de Pelayos de la Presa, donde nos tomamos un café. A eso de las once de la mañana ya estábamos en la urbanización de La Viña, en La Adrada, donde nos esperaban los demás. Nos invitaron a un chocolate con bollos y cuando llegaron los demás, es decir Charo con Nacho y Lola y sus hijos Héctor y Marcos y Marta Rafael y sus hijos Inés y Rubén, y también la prima Lourdes, nos fuimos a dar un paseo por un camino rural a las afueras del pueblo. A Rafael le preguntamos por su familia, por si se había visto afectada por lo de los atentados de París, nos dice que no hay ningún conocido de ellos entre los afectados y le damos todo nuestro apoyo y solidaridad en momentos tan tristes para los franceses. Hacia las dos nos pusimos a comer: ensalada, garbanzos con pulpo, pollo y ternera con patatas, y de postre fruta y unos pasteles que compraron Marta y Rafael en el pueblo. Nosotros llevamos como regalo una caja de botellas de aceite de La Chinata. Nos hizo un día maravilloso con un sol espléndido y aproveché para hacer fotos y vídeos.

Un alto en el paseo por las afueras del pueblo.

Ediciones de El País y El Mundo, del sábado, 14, y el domingo, 15, con la terrible noticia sobre los atentados de París.






20/5/14

Peluquero a domicilio


Antonio cortándose el pelo en casa y Mariluz mirando.
(Foto: Archivo Flor de Cactus)


Una vez más, del maravilloso y sorprendente fondo documental NEGATIVOS NEGRA, traemos esta fotografía que nos muestra a un peluquero (seguro que os acordáis del nombre) cortando el pelo con maquinilla eléctrica (se ve un cable colgando) a nuestro hermano Antonio, que parece recién llegado de Segovia para pasar unos días con nosotros. Sus manos están recogidas como en oración. Mariluz seguro que no quería salir en la foto, pero el fotógrafo (no sabemos quien) quiere sacarla para dar más valor al momento; ¡qué guapa está con su vestidito de lunares y sus coletitas!. El sitio parece que es el salón de la casa de Alagón. Una estantería llena de libros, la inseparable máquina de escribir sobre la mesita de ruedas, un sofá de cuero ya gastado, una lámpara que más parece un farolillo y un mueble bajo de madera con cajonera conforman el mobiliario de esta humilde casa. Colgando en la columna un calendario cuyo motivo principal es difícil de adivinar. Por la ventana traspasa un sol cegador que ilumina alegremente la habitación. Por la luz y el vestuario de mangas cortas adivinamos que es verano. Los veranos de Alagón.

En cualquier caso, seguro que alguno de vosotros sabrá contextualizar mejor esta instantánea por la que hay que felicitar a su autor.



3/5/13

Celebración de un bautizo en Oitura


Papá y Manolo en el pueblo de Oitura (Zaragoza, hacia 1957)


Estas fotos están tomadas en un bautizo celebrado en Oitura (Zaragoza). ¿Por qué fuímos Papá, Antonio y yo?.

Manolo, en primer término, con gafas, y Antonio, junto a Papá, mirando el móvil (Oitura, Zaragoza)





















¡Viva el vino y el reciennacido!


 El abuelo del bautizado se apellidaba Ezquerra, un pequeño terrateniente de Oitura, diminuta población de 37 habitantes que se encuentra muy cerca de Alagón y entre los pueblos de Pleitas, Bárboles y Grisén. El tal Ezquerra era, en Oitura, el "tuerto en el país de los ciegos". Tenía el susodicho muchos problemas con sus tierras y acudía con cierta asiduidad a nuestra casa, en Alagón, para que papá le aconsejara y le redactara ciertos escritos. Como papá nunca cobró a nadie dádiva alguna, la gente se lo agradecía regalando toda clase de frutas, verduras, pollos, botellas de vino y aceite, huevos, etc. Y Ezquerra era uno de ellos y el que con más frecuencia aportaba los ricos vegetales y demás viandas, como correspondía a tan asíduo "cliente". La "amistad", por decirlo de alguna forma, y que, por parte de papá nunca llegó a ser tal afinidad, pero de la que hacía gala el ínclito Ezquerra, hizo que en la fotografiada ocasión, le hiciera "padrino" de su nieta, a lo que no puso óbice. Y allí que nos fuimos los tres. No estoy seguro si hicimos el viaje en el BISCUTER, pero en alguna ocasión si recuerdo que papá nos llevara en él al pueblo. La hija de Ezquerra era -lo recuerdo perfectamente- la chica más fea que uno se pueda imaginar, pero su "belleza", o atractivo, estaba en las muchas tierras que la única descendiente del Ezquerra poseería algún día.

En la vida, el dinero no lo es todo


Ezquerra, de Oitura
Pasados los años me sucedió con Ezquerra la siguiente anécdota: Era muy asiduo a los Juzgados de Zaragoza. No sé cómo se enteró de que yo estaba de Secretario Judicial en uno de ellos. El caso es que el Agente Judicial me dijo un día que un señor quería verme y hablar conmigo, a lo que accedí como siempre que alguien, a lo largo de mi vida profesional (42 años en la Justicia, lo que me hizo merecedor a la Medalla al Mérito o al Valor, si no por la profesionalidad sabida por todos vosotros, y demostrada, al menos por aguantar tanto tiempo a tanto inepto y cacique leguleyo) me lo pidió. Abrió la puerta de mi despacho y desde la misma se quedó mirándome, con mezcla de altivez y socarronería, -me conoció siendo yo un niño- y rebuznó lo siguiente: "Anda, el mierdecilla éste dónde está". Interiormente me enfureció el inoportuno rebuzno y pasé a la defensiva haciendo como que no lo conocía o no me acordaba de quién era, pese a la detalladas y ciertas cosas que me contaba, y terminé diciéndole que le preguntaría a mi padre. Me levanté de mi sillón, abrí la puerta del despacho y le invité a salir, lo que hizo no sin cierta incredulidad.  Advertí al Agente Judicial que, si volvía y preguntaba por mí le hiciera saber que "lo apretado de mi agenda" impedía su recibimiento. No volví a verlo más.

por Manuel García Paredes

28/4/13

Cena de la 25ª promoción de la escuela judicial


Foto publicada por el diario EL MUNDO, el 14 de enero de 2001,
en ella aparecen Paquita (la primera a la derecha) y Antonio (el segundo a la izquierda).
El pie de foto dice textualmente: "PRIMERA RELACIÓN: Andrés Martínez Arrieta y Maria Dolores Márquez de Prado (enmarcados en círculos) en la cena de la 25 promoción de la escuela judicial. En aquel momento compartían matrimonio, carrera y amigos. Tras la separación y la nueva boda de ella, los mismos amigos han condenado esta semana a Gómez de Liaño"

La foto de una cena entre colegas


Antonio y Tomás
El suplemento dominical CRÓNICA del diario EL MUNDO, del 14 de enero de 2001, nos sorprendía con una foto muy familiar, de esas que se hacen cuando se va de comida del trabajo o en las bodas, En la foto aparecían, junto a otros comensales, Antonio, Paquita y otra cara conocida, Tomás García Gonzalo, que, antes de ser juez, estuvo en la Asesoría de la Caja Postal de Ahorros. Sin embargo, el interés de la noticia no estaba en ninguno de ellos ya que el periódico dirigía la atención de la foto sobre dos personas cuya cara estaba enmarcada en sendos círculos: Andrés Martinez Arrieta y Maria Dolores Márquez de Prado, aunque el contenido de la noticia no iba sobre ellos, sino sobre la condena, esa semana de enero de 2001, del exjuez Javier Gómez de Liaño Botella que tanta repercusión tuvo en los medios de comunicación.


El caso del indulto a Gómez Liaño


La confrontación ideológica entre los dos diarios de información general, El Mundo y El País, en el caso Liaño, originó gran cantidad de información en ambos medios de comunicación.  El reportaje de CRÓNICA (suplemento dominical de EL MUNDO), de 14 de enero de 2001, le dedicaba dos páginas al asunto con la inclusión de una gran fotografía con sarcástico comentario por pie de foto y un ladillo en el que decía: "ANDRÉS Y DOLORES SE CASARON CON 24 AÑOS, PERO SU AMOR TERMINÓ EN UN LITIGIO",  y terminaba detallando el proceso de votación del pleno de la Sala del Supremo así:

"Fue a las 11,00 horas de la mañana del día 8 cuando Luis Pomán Puerta, presidente de la Sala, convocó al pleno de 14 jueces para que asesorase al tribunal que tenía que dar ejecución al indulto. Discutieron durante más de tres horas y, antes de separarse a las 14,30, votaron. El resultado fue ocho contra seis. Y la novedad no vino de los magistrados cercanos a Prisa. Sino de un grupito de amigos que se conocía de antiguo. Que sabía muy bien que Andrés Martinez Arrieta era el exmarido de la mujer del condenado. Que estaba al tanto de las desavenencias conyugales y de que los ex cónyuges pleiteaban actualmente por la pensión de los hijos. Eran Carlos Granados, el viejo colega; Juan Saavedra, compañero de la Francisco de Vitoria y Martín Pallín, camarada en el Gabinete del Supremo. Todos votaron en contra de Gómez de Liaño. Como Martínez Arrieta".

Los protagonistas de esta noticia en la actualidad


Hasta enero de 2012, Andrés Martinez Arrieta (Logroño, 1955), continuaba como magistrado de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, habiendo sido noticia en la prensa por ser el juez más joven que recaló en el alto Tribunal (tenía 43 años) y por sus votos disidentes  en sentencias como la del caso Jarrai o aquella otra en la que se condenó al informador de ETA, Orkatz Gallastegui, (Recuérdese que ETA, informada por éste de sus movimientos, mató al juez, José Mª Lidón, en enero de 2007), o como miembro del tribunal que juzgó a Garzón por las escuchas ilegales a la trama Gurtel en los locutorios de la prisión.

En cuanto a María Dolores Marquez de Prado y de Noriega (licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid en 1977) y nombrada fiscal del Supremo en 1999, solicitó en el año 2007 la excedencia voluntaria en el Supremo para ejercer la abogacia por libre. En la actualidad forma parte del bufete de abogados GOMEZ DE LIAÑO&MARQUEZ DE PRADO, integrado por los abogados Javier Gómez de Liaño Botella, María Dolores Marquez de Prado e Ignacio Martínez-Arrieta Márquez de Prado, sito en el Paseo de la Castellana, 100 y especializado en delitos económicos.

30/1/13

Cartas, cintas de grabación y películas de super8

Proyector EUMIG de super8



¿Quien no se acuerda del magnetófono "Geloso"?. Este aparato, al igual que el proyector "Eumig", después, fue nuestro primer gadget en aquellos tiempos en los que no había videoconsolas, ipads ni nada que se le pareciera. Tanto el Geloso como el Eumig han pasado a la leyenda de la familia. El primero por frases ya míticas como la de "Querido Pepito..." del Sr. Victor y el segundo porque con el proyector de super8 vimos películas que se nos han quedado grabadas en la mente como aquella del oeste en la que se decía "la quinina no espera", o las de "Mortadelo y Filemón", ...

20/12/12

Felicitamos a Antonio y Mónica

Sagitarios: Sinceros y luchadores; impacientes y exigentes.


El Sagitario es uno de los signos más positivos del zodiaco. Son versátiles y les encanta la aventura y lo desconocido. Tienen la mente abierta a nuevas ideas y experiencias y mantienen un actitud optimista incluso cuando las cosas se les ponen difíciles. Son fiables, honestas, buenos y sinceros y dispuestas a luchar por buenas causas cueste lo que cueste.

25/6/12

Los Recuerdos de Manolo (VII)


Recuerdos de Manolo - Capitulo 7
por Manuel García Paredes






Pepe, Manolo, Antonio, Jesús, Charo y JC en el campo
con amigos de papá comiendo melón.

 

Dicen que solo cuento penas y yo no se contar. Solo cuento algunas de ellas y me callo muchas más"





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AQUEL VERANO DEL 54

Capítulo VII
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"De la familia y de la Guardia Civil ...." (Frase paterna).


El tito Antonio con su nuera y nietos.
La familia de papá, creo que estaremos todos de acuerdo, es una gente rara; rara de carácter, rara en su forma de pesar o, posiblemente, extravagante; envidiosa, por un lado, y acomplejada, por otro. Nosotros no hemos sido santos de su devoción y nos han tomado como familia lejana. Han apreciado mucho a Pepe pero, entiendo yo, ha sido más por su carácter sacerdotal que por el parentesco. Nuestros títulos universitarios, únicos en la familia, fueron como una puntilla que conllevó un mayor distanciamiento. También, es cierto, nosotros tenemos nuestra parte de culpa en esta relación afectiva, pero inexistente, dado que la lejanía, desde un principio, se instaló entre nosotros y no ha existido ese asiduo contacto o roce que nos hubiera llevado a un mejor y mayor afecto, cariño y comprensión.

El tito Antonio siempre tuvo un carácter y comportamiento feudal, por no decir "dictatorial", ante el resto de la familia. Se adjudico el titulo de "pater familiae" de todos exigiendo la consiguiente subordinación de los demás. Valgan dos ejemplos: la noche de bodas le dio una sonora bofetada a su esposa y le dijo: "Esto es para que te vayas acostumbrando a quien manda aquí". Esto me lo contó papa.
La otra sucedió en Saconia. Un día se presentó inesperadamente,  y sin previo aviso, a pasar una temporada con nosotros. Lo que en realidad pretendía -venia huyendo de sus hijos, ya que intentó meter mano a la mujer de su hijo Antonio- era buscar una residencia en Colmenar Viejo y pasar los fines de semana con nosotros. Mamá debería lavarle la ropa y alguno de nosotros ir a buscarlo y llevarlo. Papá se negó en rotundo a esta pretensión y terminó marchándose a Torafe. Pues bien, un día, que papá tardaba en llegar de Torrejón, os dije a todos que íbamos a comer. ¡Aquí no come nadie hasta que tu padre venga!, gritó como si se estuviera dirigiendo a sus hijos. Me le quedé mirando y le contesté, en el mismo tono: "Aquí tú no eres nadie para dar ordenes. Las ordenes las da mi madre y si ella no las da, las doy yo. Así que a comer, y si tú quieres esperar a tu hermano, bájate y lo esperas". Eso fue lo que hizo, bajarse y esperar a papá mientras nosotros comíamos. A los pocos días se fue.

Todo esto viene a cuento, ya que siempre fue así de dictador, porque con todo lo mal que lo estábamos pasando económicamente en Sigüenza, no se le ocurre otra cosa que mandarnos a su hijo Manolo para que estudiara y terminara, en la Normal -lugar docente donde se estudiaba para maestro- los dos años que le faltaban. Pero, para mayor "inri", le mandaba todos los meses un paquete con "delicatesen" para que el guaperas, que de ello presumía el pariente, no pasara necesidad. Y, cual rico Epulón, de vez en cuando soltaba algunas migajas a sus primos "lázaros". Se le puso una habitación para él solo mientras los demás dormíamos apiñados en otro dormitorio y en el comedor. Lo vi, por ultima vez en Torafe, en el entierro de la abuela Antonia, pero ni siquiera lo saludé pues, pese a su edad, no se había desprendido de la altivez y la chulería, que eran las dos únicas virtudes de las que podía alardear, y alardeaba.


Malditas anginas.


Como el oído derecho me supuraba constantemente, el médico le dijo a papá que la solución era operarme de las anginas, operación que se llevó a cabo en la clínica de La Milagrosa, en Madrid. No existía entonces la anestesia así que bajé al quirófano, un enfermero -¿o fue un energúmeno?- me cogió por detrás, me ató las manos con unas vendas mientras otro me ofrecía un dulce que retiró con la misma rapidez con que me incrustaba un "abre-bocas" que ya me impidió poder cerrarla. Me introdujeron en la boca unas pinzas con un algodón empapado en cloroformo y me cortaron las dos anginas.  Por supuesto que la supuración no desapareció y fue uno de mis traumas en la niñez. También, en Siguenza, me puse mis primeras gafas. En ambos casos tenía yo 6 años y algún mes. Una casualidad hizo que, en pocos días, ya en Alagón, dejara de supurar.

Aspirando a Infante de la Catedral.


Nave central de la catedral de Siguenza.


Tenía 6 años cuando opté a ser infante de la catedral de Sigüenza. Había que pasar, lógicamente, un examen de canto. Durante unos seis meses iba todas las tardes a casa de
D. Antonio Galván, mi profesor. Fue él, puesto que ya estaba jubilado, un tenor de segunda fila, un tanto afamado por haber cantado zarzuelas y óperas en Madrid. Para la ocasión solo cantaba ya algunas cortas estrofas tales como "La donna e mobile qual piuma al vento mutta d'accento e di pensiero", pues era un enamorado de Rigoletto. No lo hacía mal pese a tener sus bastantes años. Papá lo apodaba "el "aviador" porque, al ser viudo, él "aviaba" su casa y la tenía en perfecto estado de conservación y limpieza, aunque propia de un anticuario al acusarse un fuerte olor a rancio. Papá lo conoció porque ambos se encontraban, casi a diario, por las tardes, haciendo la Visita a Jesús Sacramentado; y un día se saludaron y tuvieron, desde entonces, cierta amistad. En todas las reuniones cantaba algunas estrofas buscando, creo yo, los añorados aplausos que le alimentaron en su lejana juventud, y mereció. Me enseñó a cantar, algo de música, vocalizar, respirar, posición de la cabeza, postura corporal, calentamiento previo de las cuerdas vocales, hacer el falsete y demás secretos que el "bel canto" tiene. No fui mal alumno. Nos presentamos a la solitaria vacante muchos chiquillos, de Sigüenza y alrededores. El examen transcurrió en un aula sita en la primera planta del colegio de la Sagrada Familia. Era un domingo lluvioso, por la mañana. Examinaba un cura del seminario, de unos treinta años, ante un armonium. Entoné las escalas musicales hasta la nota que pude y por los gestos, que a mí me parecieron de satisfacción, del examinador, ya me veía yo de infante, como así fue.

Charo señalada de por vida.


Charo antes de la cicatriz.

Un buen día, mejor dicho, un desventurado y aciago día que le tocaba a Charo un lavado general, porque la ducha o la bañera nos eran ajenas e ignorábamos su existencia, estábamos en la cocina ella y yo solos. Ella en una silla alta, en la que mamá solía darle las viandas propias de su edad; yo enfrente; y, entre los dos, en el suelo, un barreño de la época conteniendo agua previamente calentada. Mi presencia en la escena era la de mero vigilante pues la "nena", que de tal manera la llamábamos todos, era, además de inquieta, un tanto vivaracha y movida, tonalidades estas que la han caracterizado, al menos, hasta hoy. En un descuido mío la "nena" se echó hacia adelante, volcóse la silla y dióse con la frente en el mismo borde del barreño. Difícil me resulta definir la escena, si como tragedia o más bien como sainete, si no fuera por el estrépito causado,  por la alarmante sangre que manaba por la brecha abierta en la frente, por los apropiados lloros y palidez facial de la "nena", y los gritos alarmados de mamá que reclamaban urgente socorro. Este, el socorro, vino de inmediato ya que los gemidos llegaron a los oídos de los vecinos de enfrente, que, como anteriormente dije, eran la comadrona Doña Milagros, madrina de nuestra fraternal Mariluz del Milagro, y su bailarín esposo, Don Bautista, practicante de profesión, en aquella época, y ahora denominados A.T.S. (Asistente Técnico Sanitario). Entre ambos saturaron le maldita herida y todo volvió a la casi normalidad después de la ingestión de las correspondientes y variadas tisanas que nunca faltaron en casa por razones obvias.

El tesoro de la onza de chocolate y las visiones de Santa Rita.


Los chocolates de "Matías López"
Enfrente de nuestra casa, a unos 50 metros más abajo, había una tienda de ultramarinos donde acostumbrábamos a comprar los víveres o provisiones diarias. Los recados menores los hacíamos entre Antonio y yo. Y estos consistían principalmente en comprar la casi siempre olvidada barra de pan o la tableta de chocolate. De la marca "Matías López" era la mencionada golosina, con acentuado sabor terráqueo, sí, pero con una sorpresa, algunas, no todas, consistente en llevar en su interior "un duro", pues con tal apodo era conocida la moneda de cinco pesetas. Casi una fortuna. Con gran ilusión partíamos la tableta, onza por onza, como Julio Verne, en "la búsqueda del tesoro". Y a fe mía que la suerte nos visitaba con relativa frecuencia, no toda la que hubiéramos deseado y necesitado, provocando entusiasmos que hoy nos parecen ridículos.

Los domingos chuches.


Estampa de Santa Rita.

Los domingos, algunos domingos, acudíamos Antonio y yo al colegio de la Sagrada Familia a "visionar", como ahora se dice, alguna película que versaba, casi siempre, sobre temas religiosos, como es de suponer. Se pagaban cinco céntimos. En un puesto de venta de chucherías, se puso de moda el comer cañamones tostados, (que los jurídicos actuales le han dado el carácter de estupefaciente o droga al llamado  "cannabis"). Nos comíamos un montón de ellos que adquiríamos en un cucurucho, y por cinco céntimos. Hoy nos llamarían "drogatas". Con el cucurucho nos regalaban una estampa "milagrosa" de santa Rita. Y digo "milagrosa" porque nos decía la dueña del cuchitril que mirando la estampa fijamente durante dos minutos al mirar al cielo veríamos a la santa. Y así era. Lo que nuestra infantil sabiduría ignoraba es que, después de mirar fijamente la estampa se queda grabada por unos momentos la imagen en la retina y, mirases donde mirases, siempre veías, por un instante, dicha imagen. ¿Dónde estará aquella nuestra inocencia? ¿Somos los hombres de hoy aquellos niños de ayer?, se preguntaba el poeta en "La pedrada".

El "caliente" verano del 54.


"La mujer de Emilio era una
morenaza impresionante".
Foto: Sofía Loren en los años 50.

Con 8 años me mandan a Gárgoles de Arriba, cerca de Cifuentes, todo un verano. ¿Sería una forma de quitarse una boca de en medio, aunque sean solo dos meses? Seguramente que sí. Era la segunda vez. ¿Y por qué a Gárgoles? Tenia papá un amigo llamado Emilio, que era el Secretario del Ayuntamiento de Cifuentes al que pertenecía la pedanía de Gárgoles y  al partido judicial de Siguenza- y oriundo de la misma, donde le conoció y trabó con él bastante amistad dada la sintonía que proporcionaba la afinidad profesional. Emilio venía a menudo a Siguenza. Allá por los finales de un mes de junio decidieron que me fuera a pasar dos meses con ellos. Dicho y hecho. Quizás influyó en la decisión que Emilio no tenia, o no podía tener, hijos y me prestaron como tal. La esposa era una morenaza "impresionante"; muy guapa, alta, delgada, de larga cabellera azabache, a juego con sus ojos; lucía una apretada y muy visible delantera. Digo "lucía" con toda la mala intención y sin exageración alguna pues los pechos -¡qué pechos, madre mía!- parecían querer salir, intentándolo estaban, de aquel opresor yugo que apenas los sostenían. El calor era apabullante y en aquella casa había botijos por todos los lados. Mucho botijo pero poco pitorro, pienso yo. No recuerdo el nombre de la escultural hembra porque la memoria suele recordar lo mas importante y, en este caso, no lo era, precisamente, el nombre de la dama. "Como hace mucho calor -me dijo- Emilio dormirá abajo, que hace más fresco, y tú dormirás conmigo" (casi "sic"). Hipócritamente contesté con un "lo que ustedes digan".Sí, hipócritamente fue pues la verdad hubiera sido gritar, a pleno pulmón, un ¡Hurraaaaaaa! Dormíamos ambos en el dormitorio conyugal, en un colchón de lana, de la de antes, que nos propiciaba aún más calor, atenuado por la corriente de aire que, disimuladamente, sin cesar, atravesaba, fisgando, la habitación, y mirando de reojo, creo yo, a aquella excitante "Venus de Emilio". Carecía, a mi parecer, de suficiente pudor pues a la vista del niño, que se suponía que yo era, o debería ser, creía que no  precisaba de mayor recato. Y las prendas interiores, la de arriba y la abajo, se ponía y quitaba dejando que el aire apagase de su cuerpo el calor que la sofocaba. Si esperáis algo más sería una invención por mi parte. Así que esta ha sido toda la verdad y nada más que la verdad. ¡Qué más hubiera deseado yo que tal "privilegio" a los 8 años! Nos levantábamos temprano para aprovechar la matutina frescura. Desayunábamos como se hace en los pueblos, o sea, como Dios manda, y nos íbamos, Emilio y yo, al campo para ayudar a su padre en las faenas agrícolas propias del estío. Era época de siega. A las afueras tenían una era donde trillaban el trigo. Un día me dejaron solo por un rato. Me senté en la silla que había encima del trillo y ¡Arre, burra!, grité a la acémila mientras sostenía en mis manos los riendas. Y el animal, rutinariamente, inicio su circular y monótono viaje. Como estaba solo unas veces me bajaba y otras me subía al trillo ante el mayor desdén con que jamás me ha mirado alguien y menos una señora burra. En un determinado momento decidí ponerme detrás del trillo, tirado sobre las pajas, y dejar que la burra nos arrastrase a los dos, o sea, al trillo y a mi. ¡Maldita la hora! Como llevaba pantalón corto mis muslos quedaron en carne viva por el roce con la paja.  Varios días estuve con apósitos empapados en vinagre y cremas consistentes, sobre todo, en manteca de cerdo. Me lo pasé muy bien en Gárgoles y me trataron de maravilla hasta el punto de que me creía, ni más ni menos, que era hijo único, todo un lujo para el segundo de seis hermanos.

Papá con una trucha en la mano

Con papá de pesca, de truchas y cangrejos.


En Siguenza comenzó la afición de papá por la pesca. Recuerdo que fueron muchas las veces en las que, caminando paralelos con la vía del tren, desde la estación, y con cuatro o cinco personas más, nos metíamos en un pequeño riachuelo que, en largo y estrecho trecho, acompañaba a la vía.  Allí, en un punto determinado, antes de llegar a un ciego túnel, nos deteníamos a coger cangrejos. Un hombre me enseñó a cogerlos: poniendo siempre la mano por detrás porque los cangrejos, decía,  caminan de espalda. A papá y a mamá le gustaban mucho y unas veces los echaban en el arroz y otras los hacían con tomate. Les quitábamos el caparazón y.... ¡a chupar!, como hacen hoy los políticos.



La cocinera del amor.


Mamá, Charo y Juan Carlos
Mamá siempre fue una gran cocinera. Sus demostraciones de cariño eran constantes y estoy seguro de que su corazón sufrió muchísimo cada vez que faltábamos, o nos íbamos, alguno. Era nuestro bálsamo, nuestro consuelo, la que restaba importancia a nuestras travesuras, nuestro refugio ante las regañinas de papá. Nos tomaba por la cabeza, acariciándola, y nos apretaba contra su pecho mientras nos relajaba con sus amorosas palabras o silencios. A todos nos quería mucho, pero a los más pequeños, más. Ha sido una mujer incomparable que nos ha amado más con palabras de silencio que con gestos exacerbados. Aquellos pucheros de comida que nos hacia los aliñaba con mucho amor maternal. A mamá la queríamos porque nos amaba de verdad. A papá le queríamos porque nos daba miedo, le temíamos. A veces pienso, y lo digo a corazón abierto, que es como debemos hablar entre hermanos, que para papá fuimos, más que hijos, unos súbditos, autómatas, sometidos a una rígida disciplina, sin razón alguna, con la que llamar la atención de la gente como queriendo provocar y reclamar admiración personal. Era de carácter totalmente inestable, capaz de darte lo mejor y seguidamente un montón de bofetadas. Quería unos hijos a su imagen y semejanza, de arcilla que él modelara. Su inseguridad cultural la disimulaba comprando libros que luego apenas leía o se escondía detrás del cargo de secretario judicial. Todo esto se acentuó y agravó cuando crecimos, nos hicimos unos hombres y comenzaron los noviazgos. De eso podemos hablar mucho Charo y yo, por lo mal que nos lo hizo pasar al principio. A mi, en Alagon; a ella, en Madrid.
Mamá en la cocina

 Era mamá una mujer profundamente religiosa, con una fe auténtica, profunda,  que exteriorizaba con sus gestos hacia todos. Una fe que le salía de adentro, de sus entrañas, de su corazón. Y, sobre todo, una mujer que siempre fue fiel a papá, fidelidad no correspondida en múltiples ocasiones. La fe de papá era más de fachada, de palabras que sublimaba, de gestos, posturas y emociones externas, poniendo velas a Dios y al diablo. No sé si, al final, me decidiré a relatar varios hechos, transcurridos en Alagon, y que todos ignoráis, para que veáis que tengo razón.  Y no hablo por hablar. Quizás mamá, si pudiera expresarse, hablaría también de hechos similares ocurridos en Alhama....

Búffalo Bill en las praderas de Sigüenza.


Cartel promocional del Circo Americano
En un solar, al lado del edificio donde se ubicaba el Juzgado de Instrucción, se instaló el "Circo Americano", creo que en un mes de agosto, festividad de san Roque, patrón de Siguenza. No sé, exactamente, si el circo regaló las entradas o fue Don Germán,el juez de instrucción, quien nos las regaló. El caso es que se anunciaba la participación, entre otros artistas, de "Búffalo Bill" de cuyas aventuras habíamos oído hablar. Y allá que nos fuimos papa, Pepe, Antonio, Jesús y yo. La ansiedad nos consumía hasta que apareció. Bajo el sombrero típico americano escondía una larga y rubia cabellera que sobresalía hasta los hombros. Un alargado bigote y una chaqueta de piel marrón claro de cuyas mangas se desprendían tiras de cuero. Pantalón vaquero y botas de media caña. Y sobre todo, un gran látigo que, al más mínimo gesto, estrellaba sobre la pista produciendo algo así como una traca de petardos. Nos pareció que era el auténtico Búffalo  Bill pues toda su actuación reflejaba las aventuras fantásticas que nuestra mente soñaba y el parecido físico y su indumentaria eran idénticas a las que veíamos en las historietas.

Hasta la próxima entrega.