"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)
Mostrando entradas con la etiqueta Mamá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mamá. Mostrar todas las entradas

15/1/19

26/11/18

Grabado por Lourdes

Queridísima hermana Lourdes: Hoy traigo al blog un pequeño vídeo que grabastes en Saconia cuando todavía vivía mamá. Es un momento en el que te dejo la cámara de vídeo y nosotros, tus hermanas, hermanos y cuñadas nos convertimos en protagonistas de tu historia. Tus ojos son el objetivo de la cámara. ¿Nos veías así?. Tú nos retratas a cada uno en particular, al mismo tiempo que nosotros nos retratamos para tí. Yo creo que te salio una minipelícula muy original, muy entrañable y ¿quién sabe?. para Oscar.... Te queremos.



17/10/18

" ¡Madre ... ! " un video singular.


Lourdes cantando una canción a Mamá en una imagen sacada del vídeo.


Esperanza quiere compartir con todos nosotros  este emotivo vídeo que hoy alcanza un valor sentimental, sin duda, mucho más grande. Es domingo. Después de la misa que Pepe solía celebrar en casa para Mamá, Esperanza y Lourdes, al son de una canción, le falta tiempo a nuestra hermana pequeña para entonarla y demostrar con su peculiar  gesticulación y cariño el amor que sentía por Mamá.






5/7/16

1966, Mosén Félix Lacambra


Mosén Félix, a la izquierda, otro cura y Mosén Francisco en un bautizo (foto sin datar, archivo FdC)

A nosotros Mosén Félix siempre nos pareció muy mayor, con su sordera, su voz ronca, su pelo blanco y sus gafas de cristales de culo de vaso. La gente en Alagón le quería por todo lo que hizo por el pueblo, principalmente la Casa de Amparo para ancianos, hoy residencia de la tercera edad en la plaza de la Alhóndiga cuya construcción promovió con tanto ahínco entre 1948 y 1958. Otro de los objetivos que persiguió y logró llevar a cabo Mosén Félix fue traer a Alagón, nuevamente, a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y la creación de un colegio femenino dirigido por ellas, también en la plaza de la Alhóndiga.

Mosén Félix Lacambra nació en La Puebla de Alfindén (Zaragoza) el 20 de febrero de 1888. Ingresó en el Seminario de Belchite con 13 años y a los 16 pasó al Seminario de Zaragoza. Fue ordenado sacerdote el 7 de abril de 1914 y después de estar unos meses en dos Parroquias de Zaragoza, fue nombrado Beneficiado Organista de la Parroquia de Alagón el 17 de agosto de 1916. Después de 50 años al servicio de la feligresía alagonesa, en 1964 celebró sus Bodas de Oro. Tras desprenderse de su casa particular en el pueblo ingresó como un asilado más en la Casa Amparo que el mismo ayudó a construir con su afanado interés y trabajo personal. Una calle con su nombre a las afueras de Alagón hace homenaje a este hombre que se ganó el respeto y cariño de todos.

Mosén Félix en el salón de la casa de Alagón durante una de las visitas que nos hizo coincidiendo con la estancia temporal de Pepe y Antonio (Foto sin datar Negativos Negra, Archivo FdC)

Otra foto de la misma visita de Mosén Félix en la que posa con papá, Pepe y Esperanza (Foto sin datar, archivo FdC)
Otra foto del bautizo en la que aparece, al fondo papá.
(Foto sin datar, archivo FdC)
En la foto Mosén Félix posa con papá en un descanso de un acto litúrgico que
recorre la calle Mayor, justo en frente del antiguo Colegio del Frente de
Juventudes cuyo emblema aparece en la fachada junto a la puerta de entrada.
(Fotografía Viñuales, 1966, archivo FdC)
Curso femenino de 1966 del Colegio de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana de Alagón cuya fundación y creación promovió Mosén Félix Lacambra. En la foto, a la izquierda de una monja de Santa Ana y junto a ella está Esperanza con siete años (Fotografía Viñuales, Alagón, 1966, archivo FdC)

11/6/16

El viaje a Segovia (1963)


Papá, Pepe, Juan Carlos, Lourdes y Mamá junto  al acueducto romano de Segovia, hacia 1963.


En 1963 fuimos a Segovia a ver a Pepe que estaba en el Seminario claretiano,  papá, mamá, Lourdes, la prima Mariluz, de Torafe, y yo. Lourdes tenía apenas tres años y le costaba  todavía andar, con lo que muchas veces la cogíamos en brazos, como en la foto de abajo. Por mi parte, con doce años ya padecía conjuntivitis crónica en los ojos que me obligaba a llevar gafas de sol en todo momento ya que no podía soportar la claridad de la luz exterior. Gracias al "Urbason retard" y al colirio "Optrex" (os acordáis de vasito de plástico de color marrón transparente que traía y encajaba perfectamente en el hueco del ojo?), que con tanta paciencia y amor me administraba mamá, me aliviaba un poco el terrible escozor. Aquí me parezco a José Feliciano, que, por otra parte, tenía unas canciones maravillosas que algún día tendremos que poner a aquí. Pepe estaba tan guapo y elegante con su sotana y esclavina de seminarista.  En cuanto a mamá está muy guapa (es verdad que luego se quedó con mejor tipito) y llama la atención lo cortito que tenía el pelo, cuando normalmente las mujeres de esa época llevaban el pelo largo. Obsérvese que no puede tener las manos más ocupadas, de bolsas por un lado y con Lourdes que se aburre de la foto o se cansa, por el otro, mientras papá, con su inseparable pipa y ya ganando algo de peso, posa como un dandy con sus mejores zapatos. En la otra foto, con la prima, parece como si la mirase de reojillo por encima de las gafas, de ella siempre nos llamó la atención de pequeños su simpatía y personalidad.


En este viaje a Segovia también nos acompañó la prima Mari Luz.

24/5/16

Bendición de Juan Pablo II por las Bodas de Oro de Papá y Mamá.


Recordatorio Bodas de Oro de Manuel y Rosario. Madrid, 7 de Octubre de 1993.

Ha querido la suerte que entre los libros que estaba preparando para reciclar, encontrara nuestra hermana Esperanza un documento excepcional: la Bendición Apostólica que, a través del Secretario de Estado Monseñor L. Sandri, envió el Papa Juan Pablo II el 15 de septiembre de 1993, para su lectura en la Misa jubilar que se ofició con motivo de la celebración de las Bodas de Oro de papá y mamá, el 7 de octubre de 1993.

"A los esposos MANUEL GARCÍA DEL CASTILLO y  ROSARIO PAREDES CHECA que con gratitud al Señor celebran sus Bodas de Oro matrimoniales, su Santidad Juan Pablo II envía su cordial saludo y les desea continua felicidad, mientras les encomienda en sus oraciones para que en su hogar, fundamentado en la fe, reine siempre el amor mutuo y la confianza en Dios y se dé testimonio de los valores evangélicos. En prenda de la constante ayuda del Señor que les acompañé durante su vida, el Santo Padre les imparte de corazón la implorada Bendición Apostólica, extensiva a sus hijos, demás familiares y a los participantes en la Misa jubilar". 


Mons. L. Sandri, Asesor , Secretaría de Estado. 
Vaticano, 15-septiembre-1993.


Bendición Apostólica San Juan Pablo II (15-septiembre-1993)


12/9/14

Los ausentes

Mamá y Papá en Saconia. Foto: Archivo Flor de Cáctus. 

Los ausentes

Avanzan sus rostros en el silencio. Son los ausentes. Nos llaman con la voz transparente de los sueños. Están tan cerca que no necesitamos levantar los ojos para verlos. Somos nosotros los que vemos a través de ellos, por eso nos nublamos en los días más radiantes y en medio del huracán oímos la delgada música de una rosa. Los ausentes son nuestra memoria. Sus pasos nos conducen a la infancia que se oculta siempre en lo perdido. Y cuando estamos solos afinan nuestro corazón con la honda verdad albergada en lo que no existe. Respiran junto a nosotros envolviéndonos en un humo luminoso que rescata: de la casa la penumbra cálida de una mano materna; del primer amor la alteración misteriosa de la vida que late con el pulso de otro ser; del llanto su quieta celebración final; del beso su cielo desvanecido. Los ausentes nunca cicatrizan dentro de nosotros. Existimos desde su herida. Nuestras palabras transitan por el mudo idioma de signos que nos dejaron, por eso siempre dicen más de lo que dicen. Los ausentes nos hacen señas desde las brasas de una fotografía, desde un muñeco de trapo derrumbado en el salón, desde el racimo de luz que al atardecer tiembla en nuestra mesilla de noche, desde la altitud que alcanzamos en nuestros sueños... Los ausentes se alegran con nosotros porque en su inmovilidad cantan sin tiempo aquella mañana feliz. Y se entristecen como un crepúsculo al que se le da la espalda cuando vemos cómo todo se aleja y, sin respuesta, todavía lo amamos. ¿Qué sería de nosotros sin los ausentes?. Nos quedaríamos sin historia, opacos. Nuestro corazón latiría sin la música de ningún paisaje. Nuestro cuerpo sería invisible, porque lo construyeron todos los seres que amamos. Sería un cuerpo sin esquinas, sin lagos, sin precipicios. Sería una piel muda, sin la hoguera de la memoria de otro cuerpo. ¿Qué sería de nosotros sin los ausentes?. Conoceríamos la esterilidad, el inconsolable dolor de nunca en alguien poder amanecer. Nos perderíamos sin que nadie nos buscase. Caminaríamos por una soledad sin imágenes. ¡No, que vengan! ¡Que nunca se apague el astro de su memoria! ¡Que en nuestra sangre cante su sombra!.

"Los ausentes", del libro "La estación azul" (2004), de Javier Lostalé.

29/12/13

"Obras en Valderrey", la película


Papá y Mamá en un fotograma de la película de super8
"Obras en Valderrey" de JCGP.



Un verano papá y mamá decidieron hacer reforma en la casa de Saconia que ya estaba muy deteriorada. Y, menos tirar tabiques, arreglaron habitaciones, cocina, baño y salón. Mamá debería estar asustada al pensar cómo se iba a pagar tan gran obra, pero a papá eso debería ser lo que menos le preocupara ("o te metes o no lo haces nunca", debería pensar) y no vaciló en cuidar el más mínimo detalle como el rosetón del techo del salón que iba a dar a la casa un aire majestuoso colgando de él una hermosa lámpara de araña, o la vitrina de cristal donde exhibir la colección de mecheros, o transformar el trastero del sótano en una coqueta "bodeguilla. Se logró hacer la reforma sin que nos fuéramos ninguno a vivir a otro sitio (no digo la cárcel), cosa que tiene su merito, y el piso quedó como hoy se puede contemplar.

Saconia, 1976 (Foto de Javier Campano)


La película de la reforma


No podía faltar, en tan trascendental hito familiar, un recuerdo de aquellos días vividos, y para ello hicimos unas películas con la cámara "superocho", que grababa con sonido y que papá encargó a alguien conocido del aeropuerto de Torrejón, que la trajo de EEUU. En ellas papá, micrófono en mano, va relatando con aire reporteril, cómo va a quedar la casa después de la reforma, mientras mamá un poco recelosa, parece rogar al cielo que todo acabe bien.

Espero que os guste esta mini película que nos vuelve a recordar la imagen y la voz de papa y mamá. Ah, y de Lourdes imitando a Rocío Durcal, ¡qué grande!.

NOTA IMPORTANTE: Para ver el vídeo hay que pinchar en el logo de YOUTUBE.


22/12/13

Volver a casa por Navidad

Mamá en la Dehesa de la Villa recién llegada a Madrid.
(Foto: JCGP)

Hace tiempo Esperanza me pidió que  pusiera en este blog el vídeo que grabamos en la Dehesa de la Villa a los pocos días de llegar ellas a Madrid desde Zaragoza. Fue una tarde, antes de la primavera, aún hacía algo de frío, pero en la Dehesa de la Villa el sol brillaba espléndido y se estaba bien. Mamá, Esperanza, Lourdes y yo paseamos entre los pinos y, como no podía ser de otra forma, me llevé la cámara de vídeo para grabar  ese momento. Lourdes, recordando viejos tiempos, intentó montarse, inútilmente, en un columpio. Esperanza guiaba a Mamá por la dehesa mostrandole el hermoso paisaje de los pinos, mientras Mamá todavía podía mantener, a duras penas, una breve conversación con ella, aunque su mirada y su mente estaban ya dirigiéndose más allá del horizonte; no perdidas, pero sí ya lejanas. He mezclado estas imágenes con fotos de Mamá de forma aleatoria. El ayer y el antes de ayer han quedado fundidos en este vídeo que quiero que sea un pequeño homenaje a mamá que, por primera vez, en nuestra vida, no estará estas navidades con nosotros. Bueno, físicamente hablando. Su recuerdo ya va tomando forma en nuestra mente. En mi caso son muchas imágenes, también mezcladas, casi una película. ¿Cuál es el vuestro?. Felíz Navidad. Os quiero.


16/9/13

Artículo de Pepe en recuerdo de Mamá

Captura de la portada del blog de Pepe, "Ecología del Espíritu", con el artículo publicado hoy sobre Mamá.

Os invito a leer el artículo que ha escrito Pepe en su blog "Ecología del Espíritu".
Gracias Pepe por tus palabras.

Esquela, díptico de la liturgia y agradecimientos

Esquela que figura en la página web de Santa Lucía.

Díptico para la celebración de la liturgia por la muerte de Mamá el 14 de septiembre de 2013
en la Capilla del Tanatorio M-30.

Agradecimientos a familiares y amigos por las muestras de consideración y cariño recibidas.

15/9/13

Aún es pronto para recordarte

Mamá y yo (Juan Carlos) hace tiempo.
(Foto: Archivo familia García Paredes)


La habitación está vacía,
y sin embargo ellas oyen tus sueños,
sienten tu respiración,
ven tu mirada.

Y es que aún es pronto para recordarte,
para hablar de que tenías muchos miedos,
miedo a la guerra,
a los truenos,
a los pasos perdidos y los silencios eternos,
a las noches oscuras,
siempre miedo,
miedo a equivocarte o a acertar,
miedo a la soledad,
tú que nunca estuviste sola,
que siempre estuviste con nosotros,
día y noche,
cerca y lejos.

Yo te llamo madre y no mamá,
sabiéndome predilecto tuyo,
o creyéndomelo yo,
presumido como tú,
risueño, como tú,
optimista, como tú.

Pero sigo pensando que aún es tarde para que te recordemos
cada uno de nosotros tus hijas e hijos, nietas y nietos y bisnietos,
que también se consideran predilectos,
porque solo era ayer cuando acariciábamos tu fina piel,
alineábamos sutilmente tus cejas,
mesábamos tu cabello suave y blanco,
y te halagábamos con tu belleza,
tu elegancia,
tu musicalidad.

Aún es pronto para pensar que nos has dejado,
un poquito solo, no mucho,
lo suficiente como para que mañana no te podamos volver a regalar
tu colonia preferida,
un pañuelo que te haga presumir,
el vestido del color que más te va,
la humilde joya que alegra tu gargantilla.

Y aunque todavía es pronto para recordarte, yo me alegro,
de que ya vivas otras vidas,
de que dejes tu pasado lastimero, el daño que sufriste, la injusticia de tu desprecio, el olvido que fuiste.

Tú, que tanto amas,
que siempre perdonas,
que transformas el rencor en luz, calor, vida.

Sí,
definitivamente creo que aún es pronto para recordarte.

14/9/13

Habitación 324, un pedacito de cielo



Rosario Paredes Checa, 96 años
(Jaén, 25-04-1917 / Madrid, 13-09-2013)
(Foto: Mariluz García Paredes)

A las 7,30 de la mañana de este sábado, 14 de septiembre de 2013, el cuerpo embalsamado de Mamá descansa dentro del sencillo ataúd de madera en la habitación del tanatorio de la clínica de Nuestra Señora del Rosario, en Madrid. Un pequeño ramito de flores silvestres que anoche le trajo a Mamá la hermana Elena, una de las religiosas de la comunidad, perfuma el lugar. A esta hora llegan nuestro hermano mayor, Pepe, y un compañero, para sustituirnos a Paloma y a mí que hemos velado su cuerpo durante la noche.

A las 7,30 de este apacible mes de septiembre, en Madrid, empieza a amanecer.






¡Adiós Mamá!, ¡Adiós Yaya!


A Mamá nunca le faltó la sonrisa.
(Foto: Mariluz García Paredes)
El de Mamá ha sido un viaje muy largo, con muchas paradas (Jaén, Castellar, Alhama, Sigüenza, Alagón, Chinchón, Madrid, Zaragoza, Madrid...) La última el pasado día 9 (lunes) cuando, por prescripción del médico de cabecera, Esperanza y Pepe la llevaron por la tarde a la Clínica de Nuestra Señora del Rosario, porque su cuerpo se encontraba ya muy débil y necesitaba descansar. Un cuerpo que no pudo estar mejor cuidado, como reconocieron las monjas del hospital, y al que se han dedicado con todo su amor en estos últimos años nuestras hermanas Esperanza y Lourdes.


Habitación 324


Y es allí, en la habitación 324, donde toda la familia hemos pasado cinco días que nunca olvidaremos y que, como muy acertadamente dijo nuestra sobrina Mónica, han sido "tres preciosos días que la abuela nos ha regalado para encontrarnos hermanos, tíos, primos y sobrinos y sentirnos más unidos que nunca en torno a ella".

Esperanza, Lourdes, Charo y Mari Luz con Mamá en la habitación 324
de la Clínica de Nuestra Señora del Rosario, Madrid (11 de septiembre de 2013).
Foto: Juan Carlos García Paredes.


Efectivamente, un misterioso engranaje familiar, perfectamente engrasado y coordinado de forma espontánea, se puso en marcha el día que Mamá ingreso en la clínica y la habitación 324 pasó a convertirse en un templo sin igual, hasta que falleció a las 17,45 de ayer, 13 de septiembre. Los sonidos del silencio, de su agonía, de nuestros llantos y risas, de los lamentos y de las canciones que entonamos, de las sintonías de los móviles y de las oraciones espontáneas de amigos y familiares, han inundado ese pedacito de cielo en que se convirtió la 324 y han acompañado a Mamá,Yaya y bisabuela, hasta su último suspiro.

Un pedacito de cielo
De izquierda a derecha: Charo, Eva, Maribel, Lourdes, Elena, Mónica, Claudina, Mónica, Paquita, Lourdes, Paloma, Marta, Mari Luz, Juan Carlos, Esperanza, David y Ruth (Clínica Nuestra Señora del Rosario, Madrid)
(Foto: Ernesto Hernán García)


Gracias de todo corazón.








25/4/13

Hoy felicitamos a MAMÁ (96 años)


Rosario Paredes Checa, nació en Jaén el 25 de abril de 1917

Sharatan, Triangulum y Hamal; las estrellas de los nacidos el 25 de abril


TAURO (21 de abril al 20 de mayo)
Los nacidos en este día se hallan entre los influjos suaves de la estrella Sharatan, de la constelación de Aries, de la estrella Triangulum, de la constelación del mismo nombre, y de la estrella Hamal, también de la constelación de Aries.
Hay que destacar que Sharatan, Sheratan o Saratán es una estrella blanca cuyo nombre parece derivar del árabe Al Sharatan, "el cuerno boreal del carnero". Hace que la persona sea más lenta, introvertida y reflexiva que los nacidos en días anteriores. Es una estrella que empuja a buscar lo sólido y estable, tanto en lo hogareño como en lo empresarial.
La estrella Triangulum, que quiere decir "triángulo", confiere aptitudes para el dibujo, arquitectura y construcción, además de contribuir a hacer un carácter inquieto y preocupado por ir tras lo equilibrado y ético.
Y por lo que se refiere a la Hamal, deriva del árabe El Nath, "el Morueco" (el carnero padre, el que ataca con los cuernos), pero que simbólicamente quiere decir "herida mortal", lo que da idea de los peligros que acarrea esta estrella, sobre todo para militares, cirujanos, policías, luchadores, toreros, aventureros, automovilistas, neurólogos, deportistas de aventura, escaladores, etc. Es una estrella de color amarillo-anaranjado.
En conjunto, los nacidos en este día poseen ingenio práctico, mundano y comercial para abrirse camino en los más diversos negocios u oficios, como modas, bares, restaurantes, librerías, artesanía, etc. En un plano superior y de estudios hay facultades para las ciencias, literatura y filosofía y letras. hay capacidad para adaptarse a los más diversos empleos y situaciones profesionales. Se consigue lo que uno se propone a base de paciencias y tesón. En lo personal, existe un transfondo erótico-sensual, con fuerte atracción por lo gastronómico y sibarita. Resistencia a las enfermedades y afán obsesivo -o casi obsesivo- por destacar en el medio ambiente social. Riesgo de caer en obsesiones sexuales y apasionamientos.
Entre los nacidos en este día no faltan vocaciones por alguna rama del ocultismo o astrología, si bien la persistencia en los objetivos es lo que trae el éxito final.
En el plano de la salud, han de preocupar los problemas cardiovasculares provocados por el tabaco y el agotamiento.

Algunas fotos para el recuerdo de Mamá y Papá en Saconia


Papá y Mamá en la casa de Saconia (Madrid)

Papá y Mamá en la casa de Saconia (Madrid)


Papá y Mamá en la casa de Saconia (Madrid)




8/1/13

CHINCHÓN, donde debutó Flor de Cactus



Papá, Mamá, Mari Luz, Esperanza y Lourdes en la plaza de Chinchón
Papá, Mamá, Mari Luz, Esperanza y Lourdes
en la Plaza Mayor de Chinchón.

Unos años de nuestras vidas


El pueblo madrileño de Chinchón formó parte de nuestras vidas durante algunos años y podemos afirmar que algunos de los mejores veranos de nuestras vidas los vivimos allí. Ya teníamos entonces una edad en la que pasamos de la pubertad a la juventud o de la infancia a la pubertad, y el traslado desde Alagón hasta Madrid supuso un gran cambio en nuestras vidas.

18/12/12

Un portal muy especial


" ... y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad".


Cuando os anunciamos hace unos días, con la vuelta de Flor de Cactus a casa por Navidad, una sorpresa muy especial, nos referíamos a esta emotiva felicitación de la Navidad de 2012, que Mamá, Esperanza y Lourdes nos hacen, un año más, desde casa y que está dirigida a toda la familia, incluidos nietos y bisnietos.

10/6/12

Adiós Sigüenza, adiós



Los Recuerdos de Manolo
(capítulo VI)
Por Manuel García Paredes




Papá con Pepe, Antonio, Jesús, Charo y Juan Carlos,
posiblemente en la Alameda de Siguenza (1955)


A modo de recapacitación, preámbulo o desahogo personal


Un día cualquiera se le ocurre a uno subir al desván de la memoria y se encuentra con el, casi olvidado,  baúl donde los recuerdos dormitan sigilosamente. Te quedas observando y te preguntas qué habrá dentro. Dudas si abrirlo o no, pero la curiosidad se impone. Lo abres y, de repente, la memoria inicia la larga película, escena tras escena, de una vida en blanco y negro, que ha transcurrido a velocidad inusitada. Y te muestra, desde su fría imparcialidad, la realidad misma de unos momentos vividos, y, como un escalofrío, recorren tu cuerpo. Son los momentos buenos y malos; que en los baúles hay de todo. Y también duras escenas de las que ni siquiera te acordabas, al pensar que el tiempo las habría borrado, e inopinadamente vuelven a revivir. Y, por un momento, te arrepientes de tu curiosidad, de abrir el baúl, de subir al desván... Cierras el arcón de los recuerdos, te alejas del lugar. Pegados en el alma han quedado los recuerdos olvidados que vuelven a perseguirte cual  negra sombra cicatrizada. Y así se va construyendo uno mismo; y cada cual es como es porque cada uno, aun dentro del mismo grupo o clan, ha vivido -¿sufrido?- una misma realidad pero con tintes, sensibilidades y enfoques muy distintos.

Esto es lo que a mí me ha pasado. Subí al desván, abrí el baúl y... me encontré con toda clase de recuerdos, incluso aquéllos que yacían bajo las tibias cenizas de alguna solitaria alegría. Pero, como en las películas, las escenas se han ido sucediendo, una tras otra, sin solución de continuidad. La película de la cruda realidad es siempre la misma aunque hayamos olvidado algunas escenas.

Y decidí parar, frenar, dejar de escribir o relatar mis recuerdos porque el ánimo estaba herido y dolorido y la depresión asomaba. Y en mis monólogos siempre me digo a mí mismo que no, que no quisiera volver a ser niño; o, al menos, ese niño que yo fui. No me gusta la niñez que los hados me dieron. Es posiblemente por ello que no puedo ver a un niño sufrir, llorar... Porque eso es cosa de los mayores que, además de sufrir y llorar en este valle de lágrimas, azotan y enturbian con sus lágrimas, la cándida y feliz inocencia perdida.

Mientras escribo me pregunto que a quién le puede importar estas mis cosas. ¿A los amigos? No los tengo. Y la familia anda algo ensimismada, cercana en la lejanía, lejana en la proximidad. Quizás porque la mayor lejanía es la excesiva -¿aparente?- cercanía. Porque no es lo mismo caminar juntos que caminar unidos. Lo importante es lo que cada uno ha conseguido y, hasta en ocasiones, medimos o comparamos alturas ente nosotros sin tener en cuenta que el Sumo Hacedor, en quien creemos, ha repartido, a su antojo, los parabólicos talentos. Lo importante no es el personaje que nos ha sido asignado a cada uno sino la fidelidad con que lo interpretamos en la obra que continúa la Creación iniciada. Porque solamente somos actores que representamos a unos personajes en el Gran Teatro del mundo.

Los recuerdos fluyen en mi mente sin orden cronológico alguno, pero fluyen. Lo importante no es la exactitud de la fecha sino el recuerdo en si mismo.

Papá y el primo Manolo con Manolo, Antonio, Jesús, Charo y Juan Carlos
en la Alameda de Sigüenza (1955)

La "coronilla" de Jesús y el cachete del canónigo.


Cierto domingo, se fueron los papás, como todos los domingos por la mañana, a la misa de la catedral. Antonio, Jesús, Charo y yo nos quedamos jugando, entretenidos en mil cosas que pasaban por nuestra imaginación. Se me ocurrió coger unas tijerillas que papá había comprado para cortar las uñas y, tomando una cuartilla, hice con ellas un perfecto y exacto círculo que me sirvió de modelo para colocarlo en la parte occipital del cráneo de Jesús y, no sin cierta habilidad por mi parte, le hice la tonsura, o lo que es lo mismo, una coronilla autentica, inmejorable. Cuando volvieron los papás y vieron la faena no daban crédito a la escena. Uno estaba ya acostumbrado a llevarse su"ración", que tampoco faltó. Papá no era, precisamente, de los que dejan pasar o desaprovechan estas ocasiones. Nos arreglamos Antonio, Jesús y yo para la misa de 1, que solían decir en una capilla que hay al lado de la sacristía. El "desperfecto" fue ocultado con una gorra que Jesús portaba. Ya en la catedral, un canónigo, un tal Box -o algo así- cuya familia tenia una librería en la calle donde se ubicaba el colegio de la Sagrada Familia, al observar lo que, a su parecer,  suponía una falta de respeto al lugar sagrado, le dio con la mano, de detrás hacia adelante, en la gorrilla tirándola al suelo y dejando al descubierto la infantil gesta capilar. Rápidamente, después de recogerla, abandonamos el sitio, alejándonos hacia la tumba o panteón del Doncel por considerar el lugar más discreto, menos visible.

La mala hostia del canónigo de la catedral.


Un "canónigo" conquense.
Y es que, en aquella época, un canónigo era una autoridad que estaba por encima del bien y del mal. Hoy no sucedería tan feudal comportamiento porque el canónigo, sin duda,  terminaría en algún servicio de Urgencias. Estas cosas vividas en la niñez, te dejan su huella y llega un momento en que uno tiene tantas huellas encima, por una y mil razones más,  que terminas marchándote, buscando otros amparos. Una más de mis muchas huellas ocurrió siendo infante de la catedral. Se celebraba la misa, que me tocó ayudar, en el altar de la patrona, Santa María la Mayor, que está en el trascoro, escoltado con dos grandes y negras columnas salomónicas, creo recordar. En un mal momento me entraron ganas de orinar; ganas que iban "in crecendo", por lo que, o me iba al servicio o me orinaba en el altar, cosa, esta última, que no consideré "litúrgica", por lo que, por breves momentos, abandoné el servicio que prestaba y me ausenté para proceder a la micción correspondiente. No pasó nada cuando volví. Incluso creí que el clérigo ni había notado mi ausencia, pues tal fue mi rapidez. Llegados a la sacristía, de repente recibí tal bofetada que caí al suelo con mi sotana y roquete. Miré al susodicho preboste fijamente a la cara y, como mi orgullo taponó mis lágrimas, observé sus ojos enrojecidos, diabólicamente enrojecidos. Antes de levantarme me dio tiempo a observar el techo de la sacristía y vi mil caras esculpidas que me fascinaron. Al clérigo le dolió más que yo no llorara que a mí la bofetada recibida. Yo era ya un adulto de 7 años que había estado en mil batallas... Este hijo de Satanás, y espero que el del tridente no se enfade por adjudicarle la paternidad del sujeto en cuestión, de la que sin duda renegaría, el Día de las Animas Benditas, allá por los primeros días de noviembre, cuando ya los infantes nos retirábamos, sobre las 9 de la noche, al colegio -filosofado de los claretianos-, me dejó solo en la sacristía mayor, encerrado y sin luz alguna. Al cabo de una hora, aproximadamente, después de haber cenado tranquila y opíparamente el "ilustrísimo", supongo, volvió y me dijo que "Dios quiera que las Animas Benditas,  que en estos momentos van en procesión por el claustro de la catedral, te lleven con ellas". Y es que, para volver al colegio o filosofado,había que atravesar los claustros y salir y atravesar  un descampado donde jugaban al fútbol los filósofos. Es fácil imaginar el miedo, el pánico, el terror que me invadió cuando, a ciegas, casi a tientas, sin luz alguna, recorría, solo, aquellos claustros a las 10 de la noche de un día de noviembre, en una noche cerrada, sintiendo como si alguien, detrás, siguiera mis pasos. Si alguno de mis hermanos ha perdido su precioso tiempo -todos tenemos cosas mucho mas importantes que hacer-, en leer esta anécdota, seguramente que pensará que, por todas estas cosas y muchas más, Manolo es como es. La vida lo ha moldeado así y nuestro carácter es producto de nuestras vivencias. ¿Yo soy yo y mis circunstancias?.


La consagración de la Virgen de Barbatona y la llegada del obispo.



Dos hermosos "canónigos" escoltan al nuncio Hildebrando Antoniutti,
en una procesión en Cuenca (31 de mayo de 1957)

Otro de los días que más ha permanecido en mi recuerdo ha sido la consagración de la Virgen de Barbatona y la llegada del nuevo obispo -no recuerdo quién fue-. Posiblemente era el que sustituyó a Pablo Gúrpide Beope (1951-1955), un tal Lorenzo Bereciartua (1955-1963). Me impresionaron porque el cardenal Antoniutti, que celebró la consagración, era la imagen exacta de Pío XII, Papa reinante a la sazón. La ceremonia se realizó, con gran solemnidad, en el Parque, sobre las 12 de la mañana, un espléndido día de domingo. En la entrada al parque, a la izquierda, se levantó una gran tribuna-altar. Mi corta estatura me obligó a trepar en una farola desde la que, no sin cierto esfuerzo, pude seguir algunos momentos de la litúrgica consagración.

Hildebrando Antoniutti
(1898-1974)
El obispo de Sigüenza,
Lorenzo Bereciartua
El otro momento fue el recibimiento que se hizo al nuevo obispo. Desde la estación hasta la catedral, todas las calles estaban engalanadas y la calzada era toda ella una alfombra multicolor, adornada con flores sobre serrín de misceláneos colores. Era una obra de arte. Vi en la estación de Renfe cómo el obispo se subía en una burra cana y lo fui siguiendo. Cuando asomó la comitiva por la calle Mayor se inició un carillón de campanas que parecían haberse vuelto locas de alegría con sus sonoros repiqueteos. La gente, desde los balcones, lanzaban pétalos de flores con gran fruición y vivas al nuevo pastor que, desde el jumento, siempre escoltado por los canónigos, no cesaba de repartir paternales bendiciones y más bendiciones a diestro y siniestro. Lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer mismo.

Pepe diciendo misa, asistido por
Manolo y Antonio de monaguillos
(Sigüenza, 1953)

Sor Victoria y el padre Severiano


Muchos domingos, por la tarde, acudíamos con los papás al asilo donde las Hermanitas de los Pobres mimaban a los ancianos que recorrían los últimos tramos de sus vidas. Recuerdo a Sor Victoria, una de esas monjas vivarachas, alegres y mandonas. Era guapa. Nos tenía mucho cariño. Allí nos daba de merendar un trozo de pan con chocolate, o con mantequilla y azúcar. Nuestra infantil presencia alegraba a los abuelos que nos contaban mil aventuras vividas mientras "Paquillo", un hombre muy delgado, enjuto y medio desdentado, piropeaba a mamá. Solía hacer los recados que las monjas le encomendaban. El pasillo era ancho, un cuadrado.

Unas navidades, en uno de los ángulos se puso un pequeño escenario donde los filósofos claretianos escenificaron una obra teatral y a la que fuimos invitados por ambas partes, sor Victoria y el Padre Severiano, un sacerdote sensacional, llano, sin doblez, un adelantado a su tiempo. Papá hablaba mucho con él. A veces acompañábamos a los filósofos en sus salidas camperas, merendábamos con ellos. Un día dimos con ellos un paseo por una carretera, un poco alejada de Sigüenza, y me causó gran impresión ver un monolito, al lado de la carretera, cerca del cerro Otero, que recordaba el asesinato del Padre Ruiz y algunos filósofos durante la Guerra Civil. El Padre Severiano nos contó lo sucedido. En alguna otra ocasión volvimos y dejamos unas flores que nos salían al paso. Lo recuerdo con mucha emoción.
Pepe, como "el pequeño misionero".

Entre los filósofos estaban Felix Sanchez y un tal Muñoz al que apodamos "el pariente" porque tal apellido lo llevaba también, en segundo lugar,  nuestra abuela materna. Creo que nuestro pariente terminó con algún mal psíquico.

Felix Sanchez fue el encargado de confeccionar una casulla de cartón, muy bonita y bien hecha, que Pepe lucio en el reportaje fotográfico realizado mientras decía una misa en la que Antonio y yo ejercimos de monaguillos. Asimismo fue el autor del articulo aparecido en la revista "El pequeño misionero" donde se insertan varias de ellas.




La otra canonjía


Afortunadamente no todos los canónigos eran de la calaña que exhumaba el sayón antes mencionado. Había varios que me querían mucho, como D. Galo, D. Paco, D. Domingo Oliveros.

Era Don Galo un canónigo corpulento, alto, de grave voz y director del coro. De vez en cuando, en algunos pontificales, me preparaba los "solos musicales", lo que me ponía nervioso pues, en casi todos ellos, estaban los papás oyendo y escuchando. Aunque la patente la tenía otro infante, más antiguo que yo, llamado Inocente. Este infante compañero llegó a ser sacerdote y estuvo destinado por la Sierra madrileña, según me comentó en alguna ocasión nuestro hermano Pepe. En otras ocasiones, en las misas solemnes, se ponían en el primer banco de uno de los lados y cuando teníamos que ir los dos infantes con los incensarios hasta el coro, al volver para incensar a los fieles, yo me colocaba en el lado de los papás y solo les echaba el humo del incienso a ellos. Lo mismo solía hacer con la bendición de las "sacras".


Don Paco era el campechano, un canónigo que siempre tenia prisa. Alto, delgado, con la sotana siempre a medio abrochar y un tanto parecida a la de Dómine Cabra, pues nunca pasó por una lavandería y de cerca parecía como gris y negra de lejos, era siempre el objetivo de los infantes. Todos queríamos ayudarle en misa porque en diez minutos se despachaba. Siempre la decía en una pequeña capilla que hay a la derecha, pegada al lateral del coro. Como no había bancos, ni reclinatorios, ni tan siquiera un horario fijo de sus misas, no tenia nunca fiel alguno que la oyera, a no ser que casualmente rondara por allí. "Anda, niño, anda", solía repetir una y otra vez mientras nos acodaba leve y cariñosamente en los tiernos costillares. Todos le queríamos mucho.

Don Domingo Oliveros estaba en el extremo opuesto. Joven, elegante, pelusa, que no pelo, impecable y, sobre todo y por encima de todo, era, ni mas ni menos, "canónigo". Casi nada. Y además, el Magistral, que también así se le conocía en Sigüenza. Había que verlo entrar en la catedral. Casi corriendo para que el viento lanzara su capa al vuelo, la mirada fija en algún lugar, la cabeza erguida. Su inusitada altivez era debida a su fama de buen orador, que lo era. Todos los sermones los predicaba Don Domingo. Todos los empezaba con una frase en latín, que nadie entendía, pero que hacia presuponer a los fieles la capacidad oratoria del predicador. Debía ser esta una costumbre de la época pues el Padre Pérez, que solía predicar en Alagón la novena a la virgen del Castillo, comenzaba sus prédicas de igual manera. Lo volví a ver en Zaragoza, al ser destinado a El Pilar, también como Magistral, pero ya era otro, muy distinto, más apagado. Daba la sensación de que había llegado escapando de algo pues no habló, prácticamente, de Sigüenza, lo que denotaba no muy buen recuerdo.

Mistol y el Tito 

Botella de
Mistol
(1950)

Antonio y yo grabamos un anuncio del Mistol, cuya representación llevaba papá en Siguenza. El pre-estreno del anuncio se hizo en el cine Capitol, al lado del parque, cerca del convento de las Clarisas. No recuerdo la frase que decíamos. Mistol era y es una marca española que nació en 1950 bajo el eslogan “Nacido para Triunfar” y que se convirtió en una marca emblemática que desató un cambio significativo en el sector al envasarse en una botella de cristal en vez de venderse a granel. Mistol era en aquel tiempo: “El inmejorable detergente para la absoluta limpieza del hogar”. Un producto multiusos que se dosificaba a base de cucharadas o gotas vertidas sobre un paño mojado, en función de lo que se quería limpiar: la vajilla, lámparas de cristal, espejos, suelos, puertas, ropa, etc. Toda una novedad.

Otro de los personajes de Sigüenza era el "Tito". De mediana estatura, feo, siempre con su gorrilla negro-azulada, era un empleado de la carbonería que nos surtía de resinosas astillas, carbón y carbonilla para el brasero. Una gran verruga se había aposentado en una de sus cejas dándole un temerario aspecto. Se decía que la ultima vez que el agua corrió por su cabeza fue el día de su bautizo, aunque algunos murmuraban que tal evento no acaeció.

Papá nos cuenta con sorpresa como hablan en Alagón


Alagón en el horizonte (Foto:Diario Las Provincias)
Una noche, casi de madrugada, llegó papá que venía de Alagón, con Jesús. Había ido a tomar posesión de secretaria del Juzgado. Antonio y yo dormíamos juntos en un catre que trajimos de Alhama y nos despertó. Venia contento y con ganas de contarnos cosas de Alagón, como que podíamos entrar gratis al cine, que la gente era muy buena pero algunas palabras las decían mal, como "cambiones" en vez de camiones, "fadrica" en lugar de fábrica, "semos" en vez de somos, y cosas así. Pero, sobre todo, recuerdo que, sentado en la orilla del catre con mamá y nosotros acostados, se le veía alegre y contento. ¿Sería porque creyó que el infierno había terminado?.

Hace años volví a Sigüenza. Di una vuelta por cada rincón de la catedral donde dejé un reguero de lágrimas. Me fui a la capilla del Cristo. Me senté. Le miré fijamente durante un buen rato mientras mis lágrimas manaban sin cesar. Hablamos los dos, con palabras de silencio, recordando viejos tiempos. Salí llorando de amargura de la capilla. Pero esta vez la amargura era porque me dijo que estaba solo, muy solo. Como yo.

La llegada a Alagón nos llenó a todos de ilusión, pero...

Besos a todos.



7/5/12

Video de Esperanza y Lourdes felicitando a mamá
en el Día de la Madre.
(Saconia, 06.05.12)


y a todas las mujeres de la familia
que sois madres y que tanto os lo merecéis.


25/4/12

Celebración familiar en Saconia del cumpleaños de mamá.

Este documento gráfico recoge algunas escenas del día de hoy grabadas por nuestra reportera Esperanza. Pepe, durante  la Eucaristía que ha celebrado hoy en nuestra casa de Saconia, da comienzo a la lectura de un artículo que ha escrito en exclusiva para nuestro blog y que está dedicado a Mamá por sus 95 años.




(Saconia, 25 de abril de 2012)
Reportera gráfica:
Esperanza García Paredes
(Saconia Films)