Que lo sepan nuestros nietos, bueno quién los tenga: hubo un tiempo en que escribíamos cartas. A mano, caligrafiadas, o a máquina de escribir, con la Olivetti que compró Papá. Es curioso que, normalmente, cuando escribíamos a mano, lo hacíamos todo de seguido y apenas, había tachones en la carta. Cuando lo hacíamos con la máquina de escribir los errores los corregíamos machacando la letra errónea, sobreescribiendo la correcta, o tachando la palabra errónea con equis. Ya más adelante, utilizábamos unos papelillos de polvos que blanqueaban la palabra errónea y sobre el blanquillo volvíamos a escribir. Cartas, postales, felicitaciones de navidad, pésames... en fin escritos que ya han pasado a formar parte de otra época pues han desaparecido casi por completo de nuestra vida cotidiana.
Entre mis papeles de recuerdos tengo algunas cartas que conservo con mucho cariño de las hermanas y hermanos, de papa y mamá, de los tíos y también de viejos amigos de infancia.
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| Felicitación navideña de la tita Nati, desde el Puerto de Santa Maria, por el nuevo año 1985. |
Aunque en próximas entradas sacaré más documentos a la luz, hoy destaco dos: una felicitación navideña de 1984 de la tita Nati, cuando estaba en el Puerto de Santa María, y una añorante carta de mi amigo José Ramón Gimenez Valero, que junto a su hermano Javier y sus padres eran vecinos nuestros de Alagón y que, años después, se fueron a vivir a Zaragoza, en la calle Tarragona. José Ramón me escribió esta carta en 1969, cuando ya estábamos en Madrid. José Ramón y Javier se dedicaron, como su madre, a la Enseñanza y por lo que sé, el primero ya está jubilado.
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| Recién llegados a Madrid, en 1969, recibí carta de mi amigo José Ramón cuando aún vivíamos en Villaverde. |




