"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)
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13/5/12

Nuestras primeras lecturas.



Tebeo "3 Amigos", núm. 54, 1960.


Los tebeos de nuestra infancia.



De pequeños no teníamos esos preciosos libros que han disfrutado nuestros hijos, como los de las colecciones de Barco de Vapor Los Cinco o Leo Leo, o revistas como Caracola, por ejemplo. No, nosotros de pequeños leíamos los tebeos de nuestros amigos (Capitán Trueno, Jabato, PulgarcitoEl TBOEl Guerrero del Antifaz) o uno al que nos suscribió papá y que recibíamos puntualmente en casa que era Tres Amigos, donde empezamos a conocer las aventuras de Tintín, igual que recibíamos, mensualmente,  el famoso "Reader Dígest". De aquí cogí yo una gran afición a los tebeos, más tarde denominados "cómics" y revistas. Cuando llegamos a Madrid en los setenta, se comenzaron a publicar numerosísimas colecciones de comics como "Strong", "Totem", "Rambla" y revistas de humor como "Por favor", "Hermano lobo" o "El Jueves" que tanto nos divirtieron y nos abrieron miras políticas y críticas más amplias.




Los libros de casa y los recitales de papá


"Obras Completas", Gabriel y Galán, Ediciones Aguilar, 1961


También es verdad que en casa nunca faltaron libros pues ya papá se encargó de comprar la gran Enciclopedia Espasa de 9 tomos que de vez en cuando hojeábamos y de la que, sin darnos cuenta, tanto aprendimos.

Después adquirió la gran Enciclopedía Salvat, ya más moderna y con ilustraciones y fotografías en color que nos ayudó mucho para preparar los trabajos del bachillerato. Aparte, papá iba haciéndose con prestigiosas colecciones de libros como la Colección Crisol  de la Editorial Aguilar. Estos libros estaban encuadernados con piel marrón, como de cocodrilo,  y tenían las hojas finísimas, de papel de "biblia", con el filo dorado. Cuando los hojeo, todavía asoman, entre hoja y hoja, las famosas "vitolas" de los puros que fumaba papá. También os acordaréis de uno de ellos, que un día "virlé" de casa (que no se entere de esto Esperanza), el tomo correspondiente a las Obras Completas de José María Gabriel y Galán (1961), del que, alguna noche, papá, después de cenar, nos leía, entonando dramáticamente e imitando el acento extremeño, una de sus poesías preferidas: "El embargo", que empezaba así:

Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos.
No le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...
Si venis antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s`ha muerto!
Embargal, embargal los avíos
que aquí no hay dinero ...

o aquella otra sobre el Nazareno ...

La pedrada

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

el pecado me tortura,
las entrañas se me anegan
en torrentes de amargura,
y las lágrimas me ciegan,
y me hiere la ternura...

y casi nos hacía llorar.






En otras ocasiones nos hacía pasar miedo cuando nos recitaba, también con "voz trémula",  las románticas y tenebrosas poesías de Gustavo Adolfo Becquer, como aquella famosa sobre la muerte o la de "las dos":

Al ver mis horas de fiebre.

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidrie
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
o la de

Silenciosa está la noche

Silenciosa está la noche
apenas suspira el viento...

Las dos hora misteriosa
de fantasmas y hechiceras
de espectros y quimeras
que nos inspiran terror.



Álbum de cromos "Vida y Color"


Las colecciones de cromos y fascículos


Entre los coleccionables, lo que más nos gustaba de pequeños eran los cromos. Pero de los cromos os hablaré otro día, cuando encuentre el álbum, que guardo como un tesoro, de la colección que hicimos de los cromos que salían en las tabletas de los chocolates Hueso sobre "La Biblia", o aquellos otros de naturaleza llamados "Vida y Color". Aquí quiero mencionaros la colección de fascículos como los de la Enciclopedia de Ciencias Naturales, de Editorial Bruguera (1967), de los que ya no me acuerdo si también estábamos suscritos o los comprábamos en el kiosco. Formaban 4 tomos que encuaderné lujosamente al estilo antiguo; o la de las entregas que hizo la revista Blanco y Negro de "La vuelta al mundo de Walter Bonnatti", cuyas aventuras por las selvas y desiertos de sudamérica compartiamos Jesús y yo.


Una de las entregas de "La vuelta al mundo de Walter Bonatti",
(Blanco y Negro, 16-10-1971)


Enciclopedia de Ciencias Naturales (por entregas)
Editorial Bruguera (1967)


"La banda de la araña", de Jean Ray (1972)


Nuestras primeras lecturas.



Los libros de verdad, los clásicos, los empezamos a disfrutar, yo al menos, de más mayor, cuando hacía el PREU, ya en Madrid y en la Universidad.

Cuando llegamos a Madrid a principios de los años 70 se produjo un boom de los libros de bolsillo que ponía al alcance de todos, a través de los kioscos de periódicos y librerías, por un precio muy barato, grandes clásicos de la literatura y el pensamiento (Kafka, Hesse, Boll, Neruda ...).

Ese fue el caso de la Colección Púrpura que publicó la editorial Libra de Madrid (1970), de Alianza de Bolsillo, de la que publicó Salvat llamada "Temas Clave" (1980), o la colección de libros de miedo o intriga "Harry Dickson", de ediciones Júcar (1972).







De la Colección Púrpura se publicaron más de 50 tomos, con títulos tan buenos como los siguientes:

  • Leyendas y Narraciones, de Gustavo Adolfo Becquer
  • Eugenia Grandet, Honorato Balzac
  • Taras Bulba, Nicolás Gogol
  • De la Tierra a La luna, Julio Verne
  • Decameron, Boccaccio
  • Fausto, Goethe
  • Libro de su vida, Santa Teresa
  • Poesía española siglos XI-XVII
  • Nietoschka Nezvanova, Las noches blancas, Dostoyesvski
  • Naufragios y comentarios, Cabeza de Vaca
  • La Taberna, Emilio Zola
Este último de "La Taberna" de Zola, que eran dos tomos, me impresionó mucho pues era la primera vez que leía una historia tan realista sobre la dramática vida de los bajos fondos de París.


Hay otras colecciones en casa que también me traen gratos recuerdos como una sobre biografias de grandes pensadores y otra de novelas, uno de cuyos libros sobre la batalla de Dien Bien Phu, también recuerdo con nostalgia.