Cuenta Ramón Andrés que "las sibilas, que eran originarias de Asia Menor, habitaban retiradas en las cuevas o grutas y profetizaban en un estado extático, se decía que poseídas por Apolo, cuyas palabras transmitían en forma de oráculos. Al parecer, su voz tenía extraños efectos acústicos, sonoridades particulares, aunque también era costumbre de las sibilas emitir los vaticinios a través del canto, como comenta Cicerón, hablando de la Pitia de Delfos" (1).