(Con el permiso de nuestro querido hermano Pepe reproducimos un interesante artículo que ha publicado en su blog)
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| El ave Fénix en "Las Crónicas de Nuremberg" (1493). |
La performance de la cantante, me evocaba una y otra vez a un Jesucristo “especial”, reivindicado por los marginales, un Jesús casi de feria, espectáculo popular, pero al mismo tiempo, investido de majestad, alternativo a todas las alternativas, reivindicador y no vengativo. Como un lamento -medido y apasionado- por la marginación-muerte sufrida y el ansia, por fin satisfecha, de libertad.
No entendí muy bien la letra de la canción. Busqué en internet. Y he aquí el texto traducido:
Rise like a Phoenix
Caminando entre escombros,
caminando sobre vidrio
los vecinos dicen: estamos atribulados
¡Bien! Ese tiempo ha pasado.
Mirando desde el espejo
¡no!, ese no soy yo,
un extraño aproximándose,
¿quién podrá ser esta persona?.
Tú no me conocerás hoy en absoluto
desde la luz que se difumina yo vuelo.
Resucita como un ave fénix
de las cenizas
buscando, no la venganza,
sino la recompensa.
Te lo avisaron:
una vez que yo sea transformado
una vez – ¡yo he nacido de nuevo!
Tú sabes que resucitaré como un ave fénix
pero tú eres mi llama.
Encárgate de tus asuntos
actúa como si fueras libre
nadie podrá atestiguar
aquello que me hiciste,
porque tú no serás capaz de conocerme hoy
y te has vuelto capaz de ver
de creer
que desde la luz que se difumina yo vuelo.
Resucita como un ave fénix
de las cenizas
buscando, no la venganza
sino la recompensa.
Te lo avisaron:
una vez que sea transformado
¡una vez! – yo he nacido de nuevo.
Estoy subiendo al cielo
tú me arrojaste al suelo
yo voy a volar.
Resucita como un ave fénix de las cenizas
buscando, no la venganza,
sino la recompensa.
Te lo avisaron:
una vez que yo sea transformado
una vez - ¡yo he nacido de nuevo!
Tú sabes que resucitaré como un ave fénix
pero tú eres mi llama.
Después de ver el texto, me doy cuenta de cómo reproduce la leyenda del Ave Fénix en nuestro tiempo. Una leyenda que ha tenido muchas versiones. Que ha interesado también a algunos Padres de la Iglesia, como san Clemente, que utilizaron los cristianos de los primeros siglos para explicar la nostalgia por la inmortalidad y la resurrección.
El mito judío cuenta que en el Paraíso -bajo el árbol del bien y del mal, florecíó un arbusto de rosas y junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable. Fué el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante, pero de las llamas surgió una nueva ave, el Fénix, bellísima, de cuerpo dorado y alas escarlata. Dicen que entonaba unas melodías tan bellas, que hasta el Dios Sol paraba su carro para escucharla.
Como todos los mitos, éste tiene un enorme significado y es adaptable a cada tiempo. En el siglo XXI, el año 2014, en el festival de Eurovisión surge una chocante evocación del mito del Ave Fénix. Pienso en cuánta gente ha sido derribada, ha sido quemada por la injusticia, la guerra, la violencia… destruida por los poderes que desean dominar el tiempo y no creen en la eternidad. Se nos habla de resurrección donde menos esperamos. El Espíritu también se cuela en los festivales.
La cantante Conchita Wurst -una trans- me pareció el icono de Aquel que fue resucitado, que llegó a nosotros como la Santa Ruah, la Sarayu de “La Cabaña” (W. Paul Young, The Shack), y que entona cantos tan bellos, que seduce a quienes a veces tenemos una visión tan cerrada de la realidad. Ella ofreció su premio a quienes luchan por la paz, la integración, una nueva forma de estar juntos, a quienes también queremos volar.
