"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)
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16/4/12

Manuel Albaladejo, descanse en paz.



Vaya racha que llevamos... José Guardiola, Marisa Medina, Pedro Macía y ahora Manuel Albaladejo. ¿Qué tienen en común un cantante, unos presentadores de los primeros tiempos de T.V.E., y un catedrático de Derecho Civil?. Pues la "flor de cactus", es decir, que formaron parte de nuestra historia musical, televisiva, intelectual.

El último obituario ha sido el de Manuel Albaladejo, nuestro catedrático de Derecho Civil en la facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y de él va este pequeño breviario.



Un maestro que sabía enseñar.


48. Anatocismo.- Los intereses vencidos se pueden capitalizar y producir, a su vez, intereses. Tal figura se llama anatocismo (del griego anatocismos = intereses de los intereses). 
Económicamente se estaría simplemente frente a un caso de algo tan poco alarmante como el interés compuesto; pero jurídicamente la hipótesis no ha sido siempre mirada con buenos ojos por el legislador, que incluso hoy, en muchos Derechos extranjeros, le pone, por lo menos, trabas. 
En nuestro Derecho, el anatocismo no está tratado con disfavor, y puede nacer de la ley o de la voluntad de los interesados, sin ninguna cortapisa especial.

Explicar esta palabreja, "Anatocismo", que parece más una pregunta del popular programa "Pasapalabra", que un concepto legal, y que entiendas su sentido y se te quede en la memoria, fue una de las muchas cualidades que el gran maestro y profesor de Derecho Civil, Manuel Albaladejo (1920-2012) poseía. Y hoy, tristemente, tenemos que hablar de él en este blog, no como parte de los recuerdos que vamos  dejando en nuestro peregrinar bloguero sino por la sorprendente noticia de su muerte.

Manuel Albaladejo podría haber pasado a la memoria como tantos y tan buenos profesores que tuvimos en Derecho, pero en su caso hay algo que lo distinguió y algunas anécdotas que recordar.

Los libros de Derecho Civil de nuestro mentado catedrático se han distinguido por dos cosas muy peculiares: la primera,  por la gran calidad pedagógica que tienen y que el propio Manuel Albaladejo enfatizó en uno de sus famosos prólogos con está frase:
"Por último pido perdón por dos cosas: por ser a veces excesivamente machacón en perfilar en todos sus aspectos mi opinión, y por explicar, otras, verdades como puños, lo que a quienes no sean legos en Derecho puede parecerles ocioso, pero lo hago porque pretendo que lo que escribo sea entendido -y sus razones y fundamento, captados- por todo el que se enfrente con este libro, aun sin tener previos conocimientos de la materia" (1995, Edición 14ª);

 la segunda por sus citas y dedicatorias, de las que os hablaré después.

El ser humano.


Recordaréis cómo, más de una vez, se presentó en clase de Derecho Civil con una jovencita que, en ocasiones, le sustituía en la tarima y que luego supimos que era su nuevo cónyuge y que, a su vez, había sido alumna de sus clases en cursos anteriores. Esto sería una anécdota más si nuestro querido profesor Manuel Albaladejo no hubiera dejado por los editadísimos manuales de Derecho Civil que escribió, los pespuntes justos y necesarios para vislumbrar una vida pedagógica y amorosa nada peculiar en nuestros catedráticos  universitarios.

Esa era, por tanto, la otra característica de los libros de Albaladejo que siempre me llamaron mucho la atención:  sus dedicatorias, que le definen como una persona más allegada a los humanos de andar por casa que somos nosotros.

Tengo en mis manos cuatro libros de Manuel Albaladejo. Dos son de los que tuvimos compartidos los hermanos cuando estudiabamos juntos en la facultad: Derecho Civil II Derecho de Obligaciones Parte General, Libreria Bosch, 1970 y Derecho Civil II. Derecho de Obligaciones. Parte Especial. Libreria Bosch, 1972. Los otros dos son ediciones de 1996 y de 2004.


Papeles encontrados dentro de uno de los libros de
Derecho Civil de Albaladejo.


Los dos primeros libros aludidos, como ya he dicho, los tuvimos compartidos los hermanos cuando hacíamos juntos la carrera, tan es así que al pasar las páginas he encontrado varios tesoros como unas secas hojas rojas de flor, un billete de autobús de la línea 82 de fecha 08.06.73, una carta manuscrita de Antonio dirigida a la familia y escrita en el Cuartel de Monzalbarba el 26 de marzo de 1976, donde, entre otras cosas, nos contaba que había estado en Alagón viendo a la familia de Charo y que "LA FINA ME DIJO QUE HABÍA ESTADO HABLANDO CON CHARO, Y QUE LA DIJO QUE LA CHITA SE HABÍA RETORCIDO UN TOBILLO Y QUE LA TENÍAN QUE ESCAYOLAR", con esa preciosa letra mayúscula que siempre usaba Antonio (ya en otro momento os hablaré de esta carta).

Las perlas de Albaladejo.

Periódico EL MUNDO
(16-04-2012)


Estas son algunas perlas o dedicatorias que Albaladejo nos dejó como legado en las primeras páginas de sus manuales:

"Al "Conceyu" y Villa de Llanes, mi hogar asturiano" (1970).

"A mis hermanos Mary y Ani, María Luisa y Juan Ignacio, que con su afecto y compañía se esfuerzan en aliviar mi soledad". (1972). Aquí Don Manuel hace referencia a la muerte de su mujer, "Cuando tenía a medio escribir el volumen II parte especial", dice en el prólogo de la edición de 1971, "Dios se llevó a mi mujer, y desde entonces -hace ya más de un año- el vació que me quedó y el dolor por su perdida me han venido haciendo imposible estudiar y trabajar como antes".

"A Granada, a la que siempre llevo en el corazón y en el recuerdo" (1995).

"Al Campo de Cartagena entero, mas en particular a la Palma, y en su cercanía a la "Hacienda del Químico", donde tan felices días pasé con mis padres y hermanas en la ya lejana infancia de mi vida vista hoy a los ochenta años" (2003).

Sé que hay otras tantas dedicatorias en otros libros, a cual más ingeniosa, y seguro que una recopilación de las mismas daría para escribir un libro sobre la vida de este hombre al que, con motivo de su muerte, hoy glosa un periódico como "un maestro del Derecho Civil" cuyo humor "era rasgo consustancial de su persona. No era fácil que perdiera la alegría. Si reír -como se ha dicho- es entregarse, Manolo Albaladejo se entregó a fondo a los demás" (Rafael Navarro Valls, El Mundo, 16 de abril de 2012).