"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)

10/7/12

Próximo destino Alagón




Los Recuerdos de Manolo
por MANUEL GARCÍA PAREDES


Capítulo VII (2ª parte)


La baldosa embrujada.


Vista del Castillo de Sigüenza convertido en Parador Nacional
No soy supersticioso porque, al parecer, trae mala suerte. Lo digo por si pudiera existir alguna tenebrosa coincidencia con una maléfica baldosa. Me explicaré: Un día subimos los "mayores" con papá a visitar el castillo de Sigüenza, convertido ahora en Parador de Turismo. Aquello era un desastre de conservación y si lo vimos fue por presumir de haber estado en él. El encargado de aquella ruina nos comentó, entre otras muchas anécdotas e historias, que allí habían estado una temporada personajes muy importantes tales como Doña Urraca y Doña Juana la Loca, después de que el hermoso esposo de la segunda feneciera. Pero lo más terrible, según nos comentó, era que, por las noches, se oían los gritos que en su demencia emitía. Nos mirábamos entre nosotros pues no distinguíamos entre la realidad o la posible broma. Nos regaló una baldosa con tintes verdes y blancos -papá le puso un marco de madera, dado el carácter histórico que poseía- y, no sin cierta intranquilidad, abandonamos el lugar  mirando, de cuando en vez, el castillo que cada vez se alejaba más. Esta "embrujada" baldosa la tiró mamá a la basura cuando hicimos el traslado a Alagón.

Soñar con África y el "affaire" judicial.


Publicación en el B.O.E. del traslado
forzoso de papá de Sigüenza a Alagón.
Al poco tiempo de vivir en  Sigüenza salió a concurso de traslado, entre secretarios judiciales, la plaza del Juzgado de Sidi Ifni, en Guinea Ecuatorial. Papá nos comentó a todos sus deseos de solicitarla y hasta nos encandiló la idea. Nos decía que teníamos que tomar un barco y, después de varios días de travesía, nos esperarían en la playa unos hombres negros que nos tomarían en brazos, para no mojarnos, y viviríamos en una casa muy grande con jardín y palmeras. Que tendríamos varias criadas negras y el sueldo seria muy grande. En nuestra fantasía nos veíamos ya mandando a los negros como si estuviéramos en Alhama. En aquella época considerábamos a los negros como "servidores" nuestros. No nos pareció mal la idea, aunque el acierto de elegir Alagón fue providencial ya que, como todos sabéis, a los muy pocos años -quizás sobre 1957- comenzaron las hostilidades entre España y Marruecos que trajo consigo la conocida guerra de Ifni que desembocó en la independencia de Guinea Ecuatorial. El ultimo año en Sigüenza fue, familiarmente, muy tranquilo pues papá estaba sumamente apagado a causa del sufrimiento que le produjo el "affaire" judicial que terminó con el traslado a Alagón, traslado que, pese a tener carácter "forzoso", sin embargo, el jefe del negociado de secretarios judiciales en el Ministerio de Justicia, le dio una lista para que pudiera elegir el que más le gustase. Dudó entre Luarca, de la que papá siempre decía que era la "perla blanca de la costa verde", (Asturias) y Alagón. 

Hasta la próxima entrega.

2 comentarios:

  1. Recuerdo lo del traslado de papá. De hecho, cuando aprobé las oposiciones de judicatura, uno de mis primeros destino que solicité fue Luarca; por un puesto no me lo dieron. ¿Sería el recuerdo subconsciente lo que provocó que lo pidiera?. Seguro. A estas horas hubiera tenido un hijo asturiano en lugar de alicantino.Gracias Manolo por tus narraciones y lo bien que te expresas.

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  2. Da gusto leer estas historias, si mal no recuerdo el traslado a Luarca fue cuando iba a pedir Chinchón , porque habia un Oficial en Alagon que era de Asturias y conocia muy bien Luarca , villa con playa y montaña y papá nos decía que era un sitio muy bonito pero creo que no lo cogió porque pensaba en nuestros estudios y vió que Chinchón estaba mas cerca de Madrid para la Universidad.
    Ya echaba de menos tus capitulos, Manolo.

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