"Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices"
Montaigne, Los ensayos.
(Frases de cabecera)

10/4/14

¿Qué cosa falló?




La noticia.


Los periódicos de este jueves, 10 de abril, recogían  en su sección internacional una breve noticia sobre el intento de linchamiento en plena calle de un ladrón en un rico barrio porteño de Recoleta, Buenos Aires (Argentina). Se habla de la circulación por Internet de un escalofriante vídeo que muestra el linchamiento de otro joven que había arrebatado el bolso a una mujer y que como consecuencia de la paliza murió tres días más tarde. El aumento de esta ola de ajusticiamientos salvajes y sus mortales consecuencias, alertó a las autoridades y a la sociedad en general hasta el punto de que dos pensadores humanistas argentinos, los hermanos Rodolfo y Carlos Luna, residentes en Suecia desde 1970 como refugiados políticos, clamaron contra esta violencia inusitada en su página de Facebook y le hicieron llegar al Papa Francisco toda la información sobre el triste suceso. Y la reacción no se hizo esperar. El mismo Papa Francisco les escribía una sencilla carta con un mensaje de lamento y dolor.

La carta.


Rodolfo y Carlos Luna con el Papa Francisco.
"Gracias por su correo de ayer. Me dolió la escena. Fuenteovejuna, me dije. Sentía las patadas en el alma. No era un marciano, era un muchacho de nuestro pueblo; es verdad un delincuente. Y me acordé de Jesús; que diría si estuviera de árbitro allí?: el que esté sin pecado que dé la primera patada.
Me dolía todo, me dolía el cuerpo del pibe, me dolía el corazón de los que pateaban. Pensé que a ese chico lo hicimos nosotros, creció entre nosotros, se educó entre nosotros. Qué cosa falló? Lo peor que nos puede pasar es olvidarnos de la escena. Y que el Señor nos de la gracia de poder llorar... , llorar por el muchacho delincuente, llorar también por nosotros." (Papa Francisco).


Una opinión.


A veces los periódicos recogen noticias breves e insignificantes que desgraciadamente se pierden de un día para otro entre los grandes titulares del día. Normalmente estas noticias suelen tener como protagonistas a personas débiles, indefensas, perseguidas por sus ideas o por el hambre, y siempre anónimas. Son "los perdedores", de los que no conocemos ni siquiera su nombre. Pero en este caso la noticia ha trascendido más allá y los protagonistas ya tienen nombres y apellidos y el suceso ya no es solo un titular más del día, ni una imagen más en el universo digital. Hay alguien que muestra dolor, que siente la violencia física en su propia alma y nos lanza un terrible desafío: "el que esté libre de culpa que tire la primera piedra". Lo dice el Papa Francisco, que a su vez nos cuestiona nuestro propio sentido de la vida: ¿en qué estamos fallando, si somos nosotros quienes hemos criado y educado a estas personas?. ¿Qué cosa falló?.

Dice el filósofo Zygmunt Bauman que nuestra sociedad nos está lanzando un claro mensaje: "el camino de la felicidad pasa por ir de compras" (1). Esta afirmación que, a priori, nos puede parecer vanal, es el resumen más nítido que se puede hacer de a lo que hemos llegado, la respuesta a la pregunta ¿qué cosa falló?. El pibe que roba a una mujer desde la moto, el africano que salta la valla, la rumana que, engañada, es prostituida a la vuelta de la esquina, sólo buscaban ser consumidores de pleno derecho, como nosotros que, religiosamente, acudimos cada fin de semana al templo del Supermercado para satisfacer nuestra hambre de consumo y lograr, así, la felicidad: "compro, luego existo" (1). Continúa Bauman afirmando de los que no tienen; "los consumidores fallidos", que para ellos "no comprar constituye el estigma lacerante de una vida incompleta, la prueba de su falta de entidad y de su sensación de que no sirven para nada". Esta es la desigualdad social contra la que los marginados se rebelan y por la que nosotros les reprobamos.

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(1) "¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?", Zygmunt Bauman, editorial Paidós, Barcelona, 2014.

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