Los Recuerdos de Manolo
Por Manuel García ParedesCapítulo 5º
Sigüenza el inicio de todos los males
| Plano de Sigüenza, donde se desarrollan los hechos contados en este capítulo. |
Miedos infantiles.
Mirando en el mapa de Google observo que la calle que yo venía llamando "Avenida de Guadalajara" se denomina calle Mayor. O han cambiado el nombre o yo estaba equivocado. Aunque ésto es lo de menos. Subiendo por la calle -llamémosla- Mayor, después de pasar una tienda, donde en la acera había siempre una moto "Lube" y un estanco, en medio de ambos, había una puerta, algo estrecha, y un pasillo tenebrosamente largo. ¡Cuántos miedos han recorrido nuestros infantiles cuerpos cuando, llegado el atardecer -no digamos ya la noche-, teníamos que atravesarlo solos. Este miedo se acrecentaba, no ya por la constante y negra oscuridad, sino porque en el lado derecho había una escalera en la que se podían esconder todos los monstruos, vagabundos y asesinos que la niñez crea en tan inocente imaginación. ¡Cuántas veces lo atravesamos con insuperable velocidad o dando gritos para ahuyentar a los imaginarios fantasmas!. Al final del tétrico pasillo una puerta con un pestillo daba acceso a un pequeño patio donde se ubicaban unas viviendas recién terminadas. A la derecha había cuatro o cinco cuartos trasteros "adosados". El primero, o el ultimo, según se mire, era el nuestro. Lleno de cosas inútiles, en un principio, se llenó despues con cajas que contenían botellas de "Mistol", marca de la que papá era representante.
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| Sigüenza, calle Mayor, al fondo la Catedral. |
Los vecinos
El sueldo de papá era muy escaso -333,33 pesetas mensuales-, para mantener una esposa, cinco hijos y otro a punto de venir, pagar luz, alquiler, leña y no sé cuántas cosas más (por supuesto que no teníamos el lujo de un teléfono) pero sí una radio "Philips" que nos trajimos de Alhama, muy bonita y con cuyos programas el peregrinar era más llevadero. En el patio había una especie de pequeño almacén que el dueño cerró para que no nos metiéramos en él durante nuestros juegos. Por una empinada y estrecha escalera -donde Charo se cayó y sufrió la rotura de un diente- se accedía a los pisos. Había dos viviendas en cada rellano, una frente a la otra. La nuestra: el primero, izquierda. Enfrente, el primero derecha, lógicamente. Allí vivía un matrimonio. El marido, de cuyo nombre no me acuerdo en este momento -¿Don Valentín, quizás?, era un hombre delgado, calvo, muy bien mandado por su vivaracha mujer -Doña Milagros, la comadrona-, con la que se daba unos bailes magistrales, pues era un auténtico aficionado. La hija se llamaba Elvira Daudet, creo que llegó a ser, hasta hace pocos años, una famosa periodista del diario ABC. El hijo se llamaba "Vitín", delgado y de cara y nariz afilada. Era de la edad de Pepe. Ingresaron juntos en los Claretianos, con otro chico más regordete y pequeñajo, que se llamaba Fernando Manso. Este chico murió en un atentado terrorista que se produjo en la cafetería California de Madrid, en la calle Alcalá, si mal no recuerdo el 26 de mayo de 1979 (ver portada de El País, más abajo). Vitin y Fernando salieron de los Claretianos en Aranda de Duero.
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| Fachada de la Catedral de Sigüenza. |
El bautizo de Juan Carlos y Mari Luz.
Doña Milagros fue la madrina de Mari Luz. No sé si al final la inscribieron, en el Registro Civil, como María Luz del Milagro. "Luz", por la tita Luz, y "Milagro" por esta vecina. Nos llevábamos muy bien con estos vecinos porque eran muy buenas personas y amigos. Su casa era exactamente igual que la nuestra pero el plano al revés. La nuestra tenía un pasillo en "L". Más bien estrecho. Entrando, a la izquierda estaba el aseo y a la derecha un dormitorio seguido del dormitorio de los papás. Ambas estancias daban por su parte trasera, a una rara calle, de escasísimo tránsito pues terminaba en una especie de túnel por el que se accedía a la plaza de la Catedral. En la segunda parte de la "L" había, a la izquierda un dormitorio cerrado, o sea, sin ventana; enfrente un pequeño ventano cuadrado, bastante alto porque nosotros no llegábamos a tocarlo. Seguidamente, también a la izquierda, la pequeña cocina. Alli fué donde Charo, sentada en una silla alta, se echó, delante de mí, hacia adelante, se venció la silla y fue a dar con toda la frente contra el borde del barreño de lata que mamá había preparado para ir bañando a los peques. Al fondo,al final, estaba el cuarto de estar que tenia una ventana desde la que, como "vista", se divisaba el patio,el almacén y la escalera. En esta casa nacieron Juan Carlos (20 de enero de1953) y Mariluz (12 de abril de 1955). Los bautizaron en la iglesia de San Pedro, nuestra nueva parroquia que estaba dentro de la catedral, entrando, a la izquierda.
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| Interior de la Iglesia parroquial de San Pedro en Sigüenza, donde fueron bautizados Juan Carlos (1953) y Mari Luz (1955). |
El obispo de Siguenza Don Pablo Gúrpide Beope
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| Obispo de Sigüenza (1950-1955), Don Pablo Gúrpide Beope |
La iglesia de San Pedro se diferenciaba del resto de la Catedral por unas enormes y artísticas verjas que tenía de acceso. Allí también nos confirmaron a Pepe y a mí. No sé si a Antonio también. Fue el entonces Obispo de Sigüenza, Don Pablo Gúrpide Beope, nombrado por Pio XII, gran persona, aunque no de estatura, y siempre muy cariñoso con nosotros. Todos los sábados subía andando hasta la catedral, recibiendo los parabienes de los mayores y las babas de los pequeños, para rezar la "Sabatina". Era como todos los obispos de la época, del nacional-catolicismo. Uno de esos sábados, cuando me acerqué a besarle la mano, me dijo algo así: "vete al Palacio y díle a ... -no recuerdo el nombre de la cocinera- que te dé la caja de magdalenas que me han regalado esta tarde y se la llevas a tus padres". Recuerdo que este Obispo, por razones que solamente son inteligibles en aquella época, prohibió que los seminaristas, en el filosofado, estudiaran a Ortega y Gasset. Hoy no lo entendemos. Entonces, sí.
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| Sigüenza, calle Mayor, vista del Arco. |
Mi criba espiritual.
Decía antes que el resultado de un sueldo escaso y muchas bocas fue que Pepe ingresó en los Claretianos, de Medina de Rioseco (Valladolid) con apenas nueve años, y, seguidamente yo, con seis años, casi siete, ingreso como "infantico" en la Catedral, primero, en los Claretianos de Alagón y de Medina de Rioseco, después. Y por si fuera poco, años más tarde, pasé dos años y medio en la Marina. Dos bocas menos. Luego... Antonio, Charo para Abárzuza y Lourdes a Canfranc. Sí, hoy es inconcebible toda esta tragedia familiar, toda esta diáspora de hijos, "porque habia que tener todos los hijos que Dios mandara". "Y sin trampas....", como solía decir mamá. Que conste, ante todo y sobre todo, que lo que acabo de reseñar no es una crítica, sino la constatación de unos hechos reales. No os podéis imaginar los ríos de lágrimas que han brotado por mis ojos de niño mayor y las veces que se me ha encogido el corazón ante cada una de estas despedidas y situaciones. Si soy como soy, ha sido debido a la dureza de las experiencias vividas. Siendo infante, el día 8 de diciembre de 1954, a las 7 de la mañana, en la capilla del Filosofado, me llamó el Padre Gil y me dijo que me esperaban papá y mamá porque allí, ante ellos tres, y nadie más, yo iba a hacer la primera comunión. Y así fue. Veinte escasos minutos de misa, dos fríos besos y... Con 10 u 11 años ingreso en los Claretianos de Alagón, una auténtica pesadilla. Ni siquiera veía a mis padres los sábados, pues traían la ropa limpia, se llevaban la sucia, y... Solo fui a casa, que estaba al lado, para el entierro de María del Pilar. Luego viene Aranda de Duero, los dos peores años de mi vida. Fue mi criba espiritual, mi descreencia eclesial, la invasion de la soledad. Mentiras, humillaciones públicas, hipocresía, pederastia... Cuando años más tarde asistí en Colmenar Viejo a la ordenacion sacerdotal de alguno de los que fueron mis compañeros, uno de ellos, Matilla, al verme, se alegró muchísimo y me dijo: "Manolo, ¿Pero todavía pisas una iglesia?". Recuerdo que le contesté: "Mi Fe no está en vosotros sino en vuestro Jefe, y ése no me falla nunca".
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| Jesús, Charo, Juan Carlos y Mari Luz (1956) |
El inicio de todos los males.
No os podéis hacer idea del martirio, el descrédito y la deshonra que yo, solo, sin apoyo de nadie, sufrí en algunos momentos de mi vida. ¿Cómo se queda un hermano cuando lleva a su desvalida hermana Lourdes a un colegio de Canfranc? Llevo clavada en el corazón su mirada suplicante, de abandono, en la despedida. ¿Sabeis que estando Lourdes y nosotros en Tarazona y Zaragoza, apenas íbamos a verla porque el dolor de la despedida era muy superior a la alegrîa de verla?. Pero sigamos con el inicio de todos los males, Sigüenza. No recuerdo haber tenido juguetes en Sigüenza, sin duda debido a la escasez económica. Prefiero a mis diez hermanos antes que a la mayor de las abundancias.
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| "Prefiero a mis diez hermanos antes que a la mayor de las abundancias". |
Una casa embrujada.
La casa de Sigüenza era muy extraña, estaba como embrujada, algo pasaba entre aquellas paredes o sucedió antaño en ese lugar. Creédme que, después de tantos años transcurridos, todavía hoy tengo horrendas pesadillas que se desarrollan en ella. Sueño con extrañas fuerzas embrujadas que tratan de acabar conmigo, con un fuerte poder de atracción cual si fuera o tuvieran un fuerte imán. Lo paso muy mal y a veces me despierto con gran miedo, en estado cataléptico. Y esas fuerzas están por toda la casa, habitaciones, pasillos... Solo sueño con ellas en esa casa, nada más. Recuerdos gratos hay muy pocos porque de nuestra estancia allí se puede escribir un tratado del sufrimiento, no ya por razones familiares, sino ambientales, sociales, religiosas, etc. Y casi todo teniendo como común denominador la carestía económica, que nos ha venido persiguiendo con insistente tozudez. Los inviernos en Sigüenza eran siberianos.
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| Portada de EL PAÍS del 26-05-1979, con la noticia del atentado de los Grapo en la Cafetería California de Madrid, donde murió Fernando Manso García, agente comercial. |
Don Ángel Mena, el maestro de Pepe.
Las escuelas estaban en La Pinarilla, a las afueras de la ciudad. Se llamaba así porque estaba en un pinar bastante grande. Íbamos andando. Lo malo era que desde la plaza del Ayuntamiento a las escuelas había un hermoso puente que en invierno se helaba y el aire pasaba a velocidad de vértigo. Pepe estaba todavía con nosotros y como era el mayor, entonces, tenia que coger a Charo y yo a Jesús para sujetarlos y no se fueran volando. Así día tras día, con mucho miedo a resbalarnos, patinar,etc. El maestro de Pepe era Don Ángel Mena, que tenía cierto parecido a Aldo Fabrizi, el actor que protagonizaba, precisamente, la pelicula "El maestro". Le gustaba dar algún palo que otro de los que Pepe no se libró. Don Ángel Mena era un hombre viudo que tenia a su cargo una hija bastante guapa pero algo escrupulosa, religiosamente hablando, pues pertenecía a la Acción Católica, institución que puso en pleno auge el entonces Papa Pio XII. Esta mujer se quedó soltera. Alguna vez fuimos a visitarla en Madrid, a donde se trasladaron y vivían en la calle Londres que, si mal no recuerdo, debe estar muy cerca de la Plaza de las Ventas.
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| Don Ángel Mena se parecía al protagonista de la película "El maestro", Aldo Fabrizi. |
Don Carlos, mi maestro.
Mi maestro se llamaba Don Carlos. Una de las mejores personas que yo he conocido y, por supuesto, de los maestros que he tenido, Don Carlos los superaba en todos los órdenes. Era afable, cariñoso, bueno, no se enfadaba y parecía un alumno más. Siempre dispuesto a ayudarte, parecía mas bien un padre. Llevaba siempre una gabardina gris y una boina que le tapaba el calvo cogote pero le dejaba asomar su melenilla blanca. Tenia las uñas largas y los dedos amarillos de tanto fumar. Yo sentía que me quería. En aquella época vino a España la Ayuda Americana que consistía en jerseis, chaquetas de lana un poco burda, pantalones, calcetines, etc. En cada clase se dejaban una o dos veces por semana muchos de estos paquetes y Don Carlos siempre nos reservaba las prendas que mamá le pedía para nosotros, pues todo era ropa de niño. También, todos los días, en el recreo, salían los chicos mayores, hacían una fogata en la que ponían un caldero lleno de agua. Y cuando iba a hervir echaban la leche en polvo que nos bebíamos con muchas ganas. También se abrían unas cilíndricas latas amarillas, que contenían unos cinco kilos de queso amarillo americano que se repartía entre todos en porciones triangulares. Había niños que pasaban tanta escasez en sus casas que el queso se lo guardaban para sus padres. Estando en Sigüenza, y pese a las penurias que estábamos pasando, no se le ocurre al tito Antonio, de Iznatoraf, que mandarnos a su hijo para que estudiara para maestro de escuela. Eramos pocos....Recuerdo que a nuestro primo Manolo lo eligieron para que hiciera de Don Mendo en la obra que se iba a representar en La Normal, que así se llamaban las escuelas de magisterio.
Bautizo "pelao".
Una de las tradiciones que había en Sigüenza era que, en los bautizos, solían ir una pandilla de 8 o 10 niños a pedirle caramelos al padrino, y éste, por el camino de vuelta a casa les iba echando caramelos, pelusillas y demás chucherías. Con el bautizo de Juan Carlos o Mariluz, no lo recuerdo bien, nos enteramos de esta tradición una hora antes, por lo que papá me mando a una tienda de ultramarinos, a cuyo dueño conocía, y compré unas pocas de estas, pues no sobraron muchas por las "pérdidas" que hubo por el camino. El caso es que, con el jaleo de la ceremonia, se nos olvidaron los niños y al poco rato, debajo justo de la ventana, en el patio, se oyó un coro infantil que desesperada y furiosamente gritaba: !BAUTIZO PELAO,QUE A MI NO ME HAN DAO, SI COJO AL CHIQUILLO LO TIRO AL TEJAO". Como las chuches se acabaron pronto, los machotes de la casa -Antonio y yo- cogimos sendos cubos de agua que lanzamos con diestra puntería y se acabó la gritería.
Continuará...
Quedan algunas anécdotas como la rapada de Jesús, la coronación de la Virgen de Barbatona por el Cardenal Antoñutti, la llegada del nuevo obispo, los canónigos, el día de las Ánimas benditas en los claustros de la Catedral, las visitas domingueras a las Hermanitas de los Pobres, etc. hoy lo dejamos porque en algún momento me he emocionado bastante y hay que dejar que el ánimo repose.
TO BE CONTINUED... Felices sueños.
Si quieres ver la casa de Sigüenza accede a este vídeo.









Juan Carlos, gracias por haber completado datos y fechas que no recordaba. Las fotos, extraordinarias. La fachada es de la catedral. Dentro, a la izquierda, está la parroquia de San Pedro cuyo interior recoges tambien. Felicidades pr la "maquetacion"
ResponderEliminarGracias Manolo, la historia se lo merece. Te animo a que sigas con tus relatos que tanto no están gustando a todos.
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