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| Pepe diciendo misa cuando era un niño. |
Cuando creemos que estamos descubriendo el mundo resulta que ya otros han andado ese camino con andares silenciosos y espíritu juvenil. A Pepe le pasa un poco esto. Ha escrito libros (¿cuantos libros ya?); pones su nombre en Google y el navegador empieza a vomitar páginas y páginas protagonizadas por él; creas un blog y el lleva ya varios años con el suyo sembrando por esos caminos internautas de Bill Gates (perdón de Dios); llega una monja a mi ventanilla en la oficina, le preguntas si el cursillo que va a pagar lo da Cristo Rey y resulta que por supuesto, lo da él ¿por qué?, "!pues es que yo soy su hermano¡.". En fin, es como el chiste que contaba Papá de aquel que va a Roma y pregunta ¿quién es ese de blanco que va con Pépe?.
Yo, la verdad no soy religioso pero es justo reconocer que Pepe tiene un prestigio en el mundo que quizás algunos no hemos sabido reconocer o reconociéndolo no lo hemos manifestado de una forma pública, independientemente de que estés de acuerdo o no con sus ideas.
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| José Cristo Rey García Paredes Administrador de "Ecología del Espíritu" |
"Ecología del Espíritu",
un rincón de luz en la blogsfera.
Pero bueno, yo a lo que venía aquí es a deciros, aunque quizás la mayoría ya lo sabréis, que tiene un blog que es "un rincón de luz". Se llama ECOLOGÍA DEL ESPÍRITU y en el participan o han participado algunos hermanos. He visto un artículo de Antonio, al menos.
Es un blog muy sencillo. Es para leer relajado. Sus artículos parecen pequeñas píldoras para el espíritu. Los colores azules de su diseño suavizan la navegación y las ilustraciones de las entradas alegran como una primavera su visita.
Esta es la introducción que Pepe hace para presentar su blog:
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| Portada del blog de José Cristo Rey García Paredes ECOLOGÍA DEL ESPÍRITU |
Este es mi rincón de luz, o mi “casa de viento”. Ecología del Espíritu hace referencia a la “casa de viento”. No es “oikós” casa y ruah o espíritu lo mismo que viento? Sí, aquí quiero hablar sobre nuestra casa de viento. El Espíritu nos envuelve por dentro y por fuera. Estamos en su Casa que es nuestra casa. El dulce Huésped del Alma nos hace crecer hacia una nueva conciencia. Dios no necesita que lo defendamos. Es su Espíritu el que nos defiende, el que nos agracia y compadece. Seas bienvenida/o a esta “casa de Viento



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